"Ni el taxi ni los alcaldes acaban con los abusos en el aeropuerto"
Los taxistas confiesan que su clientela habitual tiene mala imagen de Monteseirín
LOS taxis son una mezcla de parlamento y confesionario de los temas que tienen en mente los usuarios de ese servicio público y los profesionales autónomos que lo conducen mediante licencia municipal. Más de 2.200 taxis dando vueltas por Sevilla son una red de comentarios en vísperas electorales. Más de 2.200 taxistas son una fuente de votos nada desdeñable. En la parada de la Plaza del Duque conversamos con varios taxistas.
Miguel Ángel Ruiz, sevillano de 38 años, vive en la zona de Carretera de Carmona. Está casado, tiene una niña, y lleva cuatro meses como profesional del taxi. "Era vendedor de aires acondicionados para la firma japonesa Sanyo. Hasta la que ha absorbido Panasonic y está liquidando a casi toda la plantilla en Sevilla". Comprar la licencia de taxi le ha costado 67.467 euros. Si le sumamos la compra del coche (un Toyota Prius, el modelo de híbrido gasolina-eléctrico que está haciendo furor entre los taxistas por lo que ahorran en combustible) y los impuestos, la inversión ha sido un total de 96.000 euros, según nos detalla.
Augura que "el Ayuntamiento de Sevilla va a seguir igual, el partido más votado será el PP pero seguirán gobernando juntos el PSOE e IU, así también lo pronostica mucha gente. De lo que más hablan los clientes en mi taxi, que tenga que ver con Sevilla, es de las setas de la Encarnación. A la mayor parte de las personas mayores no les gusta en esa ubicación. A mí sí me gusta, y se va a convertir en un atractivo turístico para la ciudad".
Su reconversión profesional le ha llevado a buscar el sustento en una actividad donde tiene que trabajar de 12 a 14 horas. Ya ha debutado en las dos semanas de más presión: Semana Santa y Feria. "En Feria, yo he llevado a casa cada día el doble de dinero que en una jornada normal. Pero no ha sido para tirar cohetes en comparación con lo que suponía antes, según me han corroborado los compañeros veteranos. Se ha demandado el taxi mucho menos para ir al real".
No tiene claro si, como dicen muchos taxistas, la solución a la caída de la actividad es reducir el número de licencias. "Creoque lo primero es currar, y yo lo estoy haciendo a tope, buscando clientes. En fechas como las actuales, con muchos congresos médicos en Sevilla, es alta la demanda de taxis, y, por lo tanto, hacen falta".
"SOCIEDAD PASOTA"
José Morato, sevillano de 37 años, vive en el Distrito Macarena, lleva 12 en el taxi, sector al que llegó por la necesidad de encontrar un empleo. Como ciudadano, considera que "la sociedad ha sido muy pasota a la hora de afrontar los graves problemas de esta crisis".
Los temas de transporte y movilidad están siempre en boca de un taxista. A su juicio, "la primera línea del Metro es un acierto, y el tranvía no tiene sentido". El pasado domingo, aprovechó el día de descanso para subir al Metropol Parasol. "Lo que se ha hecho en la Encarnación es un gasto exagerado. El Antiquarium está bien. La vista es preciosa desde el mirador de las setas, pero me llevé la sorpresa del mal olor que sale del mercado por fallos en la ventilación. Igual que me sorprendía de modo desagradable que los minusválidos no pueden recorrer el mirador, siendo un complejo tan moderno, porque está diseñado como escalinatas".
Sí es partidario de convencer al nuevo equipo de gobierno municipal para que reduzca las licencias de taxi. "Trabajo de lunes a viernes de 12 a 13 horas, y cada vez más te puede ocurrir que, si te pones en una parada, pasa una hora sin que nadie demande un servicio. La gente se fija en nuestra importancia para atender la demanda en Feria, o a ciertas horas nocturnas los viernes y sábados, pero el resto del año hay días muy flojos".
"ASUNCIÓN ESTÁ MEJOR"
Juan José Jiménez, 59 años, vive en Torre de la Reina (Guillena). Admite que algunas peatonalizaciones no las veía buenas a priori y, sin embargo, han resultado positivas para vecinos, comerciantes, taxistas y clientes. "Por ejemplo, la peatonalización de una parte de la calle Asunción, los comerciantes están contentos. Y las setas de la Encarnación también va a ser bueno para la ciudad". Sin embargo, asegura que "la clientela lanza todo tipo de quejas contra Monteseirín, tiene mala imagen, y mucha gente comenta que les alegra saber que no va a continuar".
Juan Manuel Rodríguez, de 48 años, nació en Gerena y vive en Felipe II. Puede comparar el ayer y el hoy del taxi en Sevilla porque hace 25 años conoció la experiencia de trabajar de taxista, como asalariado. Desde hace un año está de nuevo al volante, ahora como propietario de licencia. "Durante muchos años he trabajado como maquinista de obra en la construcción, hasta que el sector se ha hundido y he tenido que reciclarme. El sector del taxi es de los que menos ha evolucionado. Antes no se ganaba mucho pero había que esforzarse menos. Ahora se apura uno más para buscar todas las carreras posibles".
Es consciente de las críticas que recibe el sector del taxi por parte de los sevillanos. "La tarifa única entre la ciudad y el aeropuerto está desproporcionada y se nos critica. Pero sobre todo sufrimos la mala imagen que causan quienes abusan del cliente y aún les parece poco cobrar esa tarifa. Pasan los años, y los abusos que se cometen en la parada de taxis del aeropuerto no son eliminados, ni desde el sector del taxi ni desde las autoridades. Unos pocos nos perjudican a todos".
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