Jeff Koons viste de arte al champán más lujoso

La firma Dom Pérignon ha contado con el prestigioso escultor para crear la Balloon Venus que 'custodia' al Rosé Vintage de 2003.

Francisco A. Gallardo

13 de diciembre 2013 - 09:29

Los grandes vinos necesitan de condiciones extremas para que los viñedos den lo mejor de sí y de la tierra. La demarcación de Champaña (Champagne), a unos 150 kilómetros al este de París, está en el punto más septentrional para que las viñas generen excelentes frutos en unas duras condiciones meteorológicas que obran milagros del paladar. 2003 fue un año complicado, en el clima, para la zona del champán: bajas temperaturas en invierno y un verano caluroso que adelantó la cosecha al mes de agosto, fenómeno que sólo se ha producido tres veces en la historia. Dehecho fue la vendimia más temprana desde 1822. De aquel año la firma Dom Pérignon ha venido madurando en sus kilométricas cavas de Epernay un excelente vino. En este invierno ha llegado el momento de descorcharlo y para degustar un magnífico Rosé Vintage la prestigiosa marca ha encargado una edición especial e incluso una escultura al artista Jeff Koons, autor entre otras obras del famoso Puppy ajardinado que se halla a las puertas del Guggenheim de Bilbao.

Koons realiza su personal interpretación de la paleolítica Vegnus de Willendorf para albergar este Dom Pérignon sublime. Una Balloon Venus como surgida de un ilusionista de globos, tratada con mimo en sus materiales y en un diseño que aúna lo realmente ornamental con el espíritu práctico de ser la cámara 'acorazada' de un gran caldo. Es de color magenta, el tono que mezcla el azul masculino con el rosa femenino. Cada venus cuesta 15.000 euros, el valor del lujo dentro del lujo. Dom Pérignon ha creado también un etiquetado especial para este rey de 2013, nacido10 años atrás y que ha esperado pacientemente. "Lo habitual es que el champán madure unos tres años. Nosotros sin embargo tenemos tres 'pisos' de excelencia: 10, 20 y más de 30 años en el caso de los rosados", explica Pierre Louis Araud, embajador de Dom Pérignon.

El legendario fraile benedictino, cuyos restos reposan en la abadía de Hautvillers donde nació todo, en su búsqueda por alcanzar el mejor vino descubrió al cabo de lustros de experimentación, en 1694, el vino espumoso que permitía "beber las estrellas". "El único vino que hace más bellas a las mujeres", le dicen. La favorita de Luis XV, Madame Pompadour, dio forma a la copa achatada según el volumen de su pecho. Ahora se recomienda tomar el champán en copas de vino grandes, convencionales, en lugar de las de Pompadour o de las 'flautas', que encandilaban por el interminable ascenso de las burbujitas. Dom Pérignon, nombre unido a la delicadeza, celebra el caldo de una de sus mejores añadas. Es la única firma de Champaña que trabaja con el vino de cada año, en lugar de la alquimia de distintos vinos del resto de bodegas.

30.000 hectáreas

La demarcación de Champaña cuenta con 30.000 hectáreas de viñedos en las que trabajan 15.000 productores y 5.000 marcas. De todo ese universo en la región del Marne hay 5 grandes bodegas que son las más conocidas. La mayoría radican en Epernay. Dom Pérignon cuenta con 600 hectáreas de pagos Premium Cru, con las mejores uvas chardonnay y pinot noir.

El rey Luis XV

El monarca sucesor del Rey Sol (éste fue coetáneo de Dom Pérignon, nacieron y murieron en el mismo año, 1638-1715), Luis XV, fue el rey que se asombró con el champán y el primero que puso esta bebida de moda. Una moda ya perpetua que de inmediato pasó al Reino Unido. En el siglo XIX ya alcanzaba los cinco continentes.

El mejor champán

Dom Pérignon se instauraba como marca en 1933. Los 17 pagos de Grand Cru han permitido los dos champán más valorados de la historia, con 98 puntos Parker. Dom Pérignon Vintage 96, blanco; y el Dom Pérignon Rosé 2002.

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