Madeira, la 'pequeña Grecia' que amenaza a Portugal
El Gobierno luso detecta más de 1.000 millones de euros de deudas sin contabilizar desde 2008 en las cuentas de las islas
Madeira, el archipiélago paradisíaco de las guías turísticas, se ha convertido en un dolor de cabeza para Portugal, con una deuda no declarada de más de 1.000 millones de euros que amenaza la credibilidad de Lisboa frente a los acreedores que le prestaron 78.000 millones de euros.
Dos referentes de la ortodoxia contable revelaron el escándalo. En un comunicado conjunto, el Banco de Portugal y el Instituto Nacional de Estadísticas indicaron que la región autónoma de Madeira, un conjunto de islas en pleno Océano Atlántico, había acumulado, entre 2008 y 2011, una deuda de 1.000 millones de euros y que no había sido declarada.
"La región autónoma de Madeira es actualmente una pequeña Grecia que socava los esfuerzos del gobierno por conquistar la confianza de los acreedores internacionales", concluyó ayer en un editorial el Diario de Noticias. El asunto cae en mal momento para Portugal, donde desde el jueves la troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Unión Europea) que representa a los acreedores del país participa en la elaboración del presupuesto de 2012.
El primer ministro, Pedro Passos Coelho, denunció una "irregularidad grave e incomprensible", y la situación es preocupante para Portugal, que recibió recientemente el aliento del FMI y sus socios europeos por la implementación de un riguroso plan de austeridad.
A cambio de un préstamo de 78.000 millones en tres años, Portugal, tercer país detrás de Grecia e Irlanda en recibir una ayuda financiera excepcional, se comprometió a reducir su déficit de 9,1% en 2010 a 5,9% del PIB en 2011 y a 3% en 2013.
Pero el problema de la deuda oculta de Madeira corre el riesgo de cambiar la situación general y complicar el logro de metas, despertando además escepticismo entre los acreedores. "Es una sorpresa que cae en mal momento", declaró Olli Rehn, el comisario europeo para Asuntos Económicos.
El presidente de la región autónoma de Madeira, Alberto Joao Jardim, que dirige el archipiélago desde hace 33 años y espera perpetuar su reinado tras las elecciones regionales del próximo 9 de octubre, es blanco de todas las críticas. Principal formación opositora, el Partido Socialista instó al gobierno a reprobar a Jardim, que pertenece al mismo partido que el presidente y el primer ministro.
Pero Jardim, muy celoso de la autonomía de sus islas, y cuyas tendencias populistas provocan a menudo controversias, no se deja impresionar fácilmente. "No hay ninguna deuda oculta", dijo, antes de explicar que había sido necesario renegociar algunas inversiones y que por esa razón se habían inscrito con atraso en las cuentas de la nación.
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