Juicio 'crimen de las cuñadas'

El fiscal califica el 'crimen de las cuñadas' como un asesinato "sorpresivo, cruel e inhumano"

  • El fiscal señaló que hubo intimidación grupal como en el caso de La Manada

Las dos cuñadas y el tercer acusado, en el juicio. Las dos cuñadas y el tercer acusado, en el juicio.

Las dos cuñadas y el tercer acusado, en el juicio. / Belén Vargas

Tras cinco días de juicio del conocido como crimen de las cuñadas, el fiscal ha calificado la muerte de Anabel Deza como un asesinato "sorpresivo, cruel e inhumano" en el que, tras las declaraciones de los forenses "no hay duda del sufrido causado". La víctima murió con un "dolor innecesario", añadió Gabriel González, el fiscal, que recordó cómo los forenses explicaron que el cuerpo no presentaba ninguna lesión que indicara que la joven perdió la conciencia en algún momento mientras recibía más de 60 puñaladas y más de 20 golpes. "Pasó una terrible agonía y después murió", continuó el fiscal. La Fiscalía indicó que la víctima no pudo defenderse y que sufrió intimidación grupal "como en el caso de La Manada".

Todo con un móvil evidente: "la enemistad manifiesta entre los acusados y Anabel" por varios motivos según el ministerio público: ella era paya y su familia política gitanos, era la causante de la muerte de su marido (hermano de dos de las acusadas), no guardaba el luto debido y querían educar ellos a la hija pequeña de la víctima y el hermano fallecido.

Como señaló el representante del ministerio público, es "un puzle que ya se ha terminado y del que tenemos todos los datos". Para Gabriel González, la actitud de Rosa N. S., Carmen N. S. y Francisco Javier M. R. es clave para entender que son los autores del asesinato. Recordó al jurado la película El Juez, donde el personaje interpretado por Robert Downey  dice: "Solo los culpables no suben al estrado" porque los acusados solo respondieron a las preguntas de sus defensas. El fiscal presentó ante el jurado los hechos referidos a cada uno de los acusados por los que considera autores del crimen. 

De este modo, fue desgranando uno por uno cada referencia de los diferentes testimonios escuchados durante la vista oral. Recordó cómo un a de las testigos protegido expresó gráficamente que los gritos que oyò desde su casa mientras que atacaban a Anabel Deza eran tan desgarradores que "se orinó encima" y que después vio salir de la casa a dos mujeres y un hombre, a los que identificó como las cuñadas de la víctima y al novio de una de ellas.

Respecto a la confusión en la identificación de las hermanas, que motivó que Elena N. S. fuera detenida en un primer momento y más tarde exculpada, el fiscal advirtió del gran parecido entre las cuatro hermanas, incluso recordó a los miembros del jurado que el primer día las dos acusadas fueron vestidas iguales. Mientras que Elena N. S. estaba en prisión, mandó una carta al tribunal donde apuntaba directamente a sus hermanas Carmen y Rosa como propietarias del vehiculo blanco en el que las testigos protegido señalan que se subieron los tres acusados cuando abandonaron la casa de Anabel Deza la mañana del crimen. A esto se añade que la propia Elena "reconoce que tiene un parecido más que razonable con Carmen y que Anabel tenía problemas con Carmen".

Respecto al tercero de los acusados, Francisco Javier M. R., ironizó sobre el modo en el que la Guardia Civil lo detuvo en el domicilio, puesto que estaba agazapado en el poyete de la ventana; "algo muy propio de un inocente".

Tanto la Fiscalía como la letrada de la Junta de Andalucía, que ejerce la acusación popular, solicitan 25 años de prisión para cada uno de los tres acusados. 

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