Soledad Román Pérez-Moreira| Número uno en la oposición a la carrera diplomática "La diplomacia te da la oportunidad de aprender mucho de muchas personas de diferentes sitios"

  • "Las oposiciones al cuerpo diplomático son una carrera de fondo que hay que tomarse muy en serio"

Soledad Román Pérez-Moreira

Soledad Román Pérez-Moreira / José Ángel García

Inquietud y ganas de aprender son las dos palabras que describen a Soledad Román Pérez-Moreira. Cuando era pequeña y los mayores le preguntaban qué quería ser de mayor, ella lo tenía muy claro: diplomática. Ahora, con 26 años, mantiene en los ojos el brillo y la ilusión de una niña cuando habla de cómo ha conseguido su meta en una "carrera de fondo" en la que además, ha llegado en primer lugar.

-¿Cómo fue ese momento en el que sabe que no sólo ha aprobado, sino que es el número uno?

-Mis padres y yo estábamos en Madrid esperando la nota, pero se fue la luz y no podíamos acceder a la web para verlas. Lo primero que supe es que había pasado el cuarto examen y suspiramos aliviados porque había aprobado. Más tarde mi preparadora llamó para decirme que había sido la número uno. Todavía estoy en ese proceso de suspirar aliviada. He conseguido mi objetivo. Cuando me preguntaban qué quería ser de mayor yo respondía que diplomática. Me gusta la variedad que tiene la carrera y la posibilidad de aprender mucho de muchas personas en muchos sitios. 

-Es joven y muy preparada, ¿están llegando las mujeres a la diplomacia?

-Ha ocurrido algo que no se veía en los últimos años. Los tres primeros puestos de las oposiciones están ocupados por mujeres. De hecho, cada vez hay más presencia femenina en el cuerpo opositor. Las dificultades que nos encontramos en la carrera diplomática son similares a las de cualquier mujer que desempeña una profesión que demande una alta atención. En esta promoción somos 17 mujeres y 17 hombres.

-¿Qué significaba para una niña ser diplomática?

-Supongo que en mi mente de entonces tenía el conocimiento de qué era ese trabajo: ayudar a los demás y conocer personas de diferentes lugares. En mi casa no había nadie que se hubiera dedicado a esto antes. Además me encantan los idiomas. Para mi era divertido ir a clases de inglés. Desde siempre me ha gustado aprender mucho de personas en diferentes sitios.

-Cuando se piensa en diplomacia, el imaginario colectivo se va a fiestas de embajadas, películas de espías y tramas complicadas de conflictos entre países.

-A veces hay una falta de conocimiento de cuál es nuestro trabajo día a día, pero es un trabajo fundamental. Durante la pandemia, por ejemplo, el trabajo diplomático ha sido muy importante en consulados y embajadas para traer a los españoles que estaban en el exterior. Si tienes un problema en otro país, con quien tienes que contactar es con tu consulado o embajada. El cuerpo diplomático es el nexo fundamental para ayudar a los compatriotas que están fuera del país. A esto se suma la contribución que se hace a la política exterior española con terceros países, organizaciones internacionales, etc. Una característica espectacular de la carrera diplomática es que es tremendamente diversa. Siempre estás en movimiento. 

-Una de sus aficiones son los idiomas,¿cuáles habla? 

-Inglés, francés, alemán y tengo nociones de ruso. Para las oposiciones son obligatorios inglés y francés; de hecho, hay dos ejercicios en estas lenguas. 

-Su otra gran pasión es viajar.

-Es importante moverse. La inquietud es fundamental para este tipo de trabajo.

-Si desde siempre quiso ser diplomática, ¿cómo se preparó académicamente?

-Cuando llegó la hora de los estudios universitarios elegí Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Pablo de Olavide siempre con la idea de terminar en la diplomacia en mi cabeza. Al terminar estudié el Máster Interuniversitario en Diplomacia y Relaciones Internacionales de la Escuela Diplomática. Te acerca mucho a este mundo, la mitad del alumnado es extranjero, puedes conocer a personas que se dedican profesionalmente al mundo de la diplomacia, tienes clases de idiomas. Es un buen camino para quienes quieren ser diplomáticos. Es la mejor forma de resolver las dudas sobre si quieres entrar en la carrera diplomática. Es una formación base que te va dando ideas de economía, derecho, historia, que vienen muy bien.

-De ahí, a la oposición. ¿Cómo es esta prueba?

-En cierto modo, son parecidas a otras de carácter jurídico. Tiene prueba de idiomas y un mayor número de preparadores porque están los de idiomas. Yo tuve tres preparadores. La prueba se realiza en cuatro fases. La primera es tipo test, que es eliminatoria. Si apruebas, la siguiente es el ensayo, recibes un tema, tienes un tiempo para redactarla y, posteriormente, se expone ante un tribunal que puede preguntarte sobre él. La última es de idiomas. Hay que resumir un texto en inglés y hacer un ensayo y lo mismo con otro en francés en cinco minutos y, después, leer esos textos, cada uno en su idioma. En la última, sacas un papelito con un tema y hablas en ingles cinco minutos sobre él y después, sacas otra bolita y haces lo mismo, pero esta vez en francés. En ambas recibes preguntas del tribunal. 

-¿Cuánto tiempo ha estado preparándose para la oposición?

-Han sido tres años. Esto es lo más parecido a una carrera de fondo. Hay que tomársela muy en serio y asimilar los buenos consejos de los preparadores, que ayudan muchísimo porque es muy recomendable tener a alguien que te guíe. Yo he tenido la suerte de contar con grandes amigas que también estaban opositando y, sobre todo, con un gran apoyo familiar. Es fundamental que tu entorno te entienda y apoye. Sobre todo, en el último tramo de estudio. Es duro y agotador. 

-¿Qué consejos daría a otros opositores?

-Es importante estar bien centrados, organizados, calculando tanto el tiempo de estudio como el de descanso. Esto es un trabajo, como si tuvieras jornada de mañana y tarde. La diplomacia no es para todo el mundo porque hay quienes no quieren estar cambiando siempre de lugar de residencia. Hay que ser inquieto, en el buen sentido.

-Y una vez aprobadas las oposiciones, ¿cuál es el siguiente paso?

-Ahora comienza un curso selectivo en la Escuela Diplomática en el que nos dan una serie de guías para trasladar a la práctica lo que has estudiado durante las oposiciones. Dentro de nada, el 15 de julio, empiezo las prácticas en los servicios centrales del Ministerio de Asuntos Exteriores. 

-Es usted una gran estudiante. Fue premio Fin de Carrera de la Real Maestranza de Caballería.

-Eso también fue sorprendente. Durante los estudios universitarios fui de erasmus a Alemania y de atlanticus a Australia. Pensé que, aunque aprobé las asignaturas en estos dos países, al no ser las mismas notas que solía sacar en España, me iba a bajar la media y, al final, tenía la media más alta de la UPO. Cuando me llamaron estaba de prácticas en Ginebra.

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