Real Academia de Legislación y Jurisprudencia

Un recorrido por la historia de la abogacía

  • Francisco Baena Bocanegra realizó el discurso de agradecimiento del ingreso delColegio de Abogados como miembro de honor de la Real Academia de Legislación

La consejera de Justicia e Interior, Rosa Aguilar, acudió al acto de entrega de la medalla. La consejera de Justicia e Interior, Rosa Aguilar, acudió al acto de entrega de la medalla.

La consejera de Justicia e Interior, Rosa Aguilar, acudió al acto de entrega de la medalla. / Víctor Rodríguez

La Real Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia tiene desde anoche como académico de honor al Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla. El penalista Francisco Baena Bocanegra, abogado y académico de número de la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia fue el encargado de pronunciar, en nombre del Colegio de Abogados, el discurso de agradecimiento por esta distinción.

La disertación, pronunciada por el letrado y académico con medalla número 8, comenzó con el agradecimiento, tanto al presidente de la institución como al Decano del Colegio sevillano por el “honor concedido de pronunciar este discurso, al coincidir con cincuenta años de ejercicio profesional ininterrumpido”.

La histórica sesión solemne celebrada ayer en el Colegio de Notarios y a la que acudieron, además de la consejera de Justicia e Interior, Rosa Aguilar, el decano de la Facultad de Derecho, miembros de la  Junta de Gobierno del Colegio de Abogados y diferentes autoridades académicas, fue una muestra de las estrechas relaciones entre las academias jurídicas y “muy especialmente con los Colegios de Abogados”, resaltando los fines comunes que persiguen.

Durante su intervención, Baena Bocanegra recordó la función de los letrados como defensores de la paz y la concordia. Recordo la frase de Pablo VI: “Si quieres paz, lucha por la justicia”.

El abogado Baena Bocanegra, durante su intervención El abogado Baena Bocanegra, durante su intervención

El abogado Baena Bocanegra, durante su intervención / Víctor Rodríguez

El abogado comenzó el recorrido histórico por la figura conciliadora del hombre de leyes tanto en Grecia como en Roma. Y se detuvo especialmente en la especial atención que Alfonso X El Sabio presta al oficio en Las Partidas. En esta obra, el rey anotó las condiciones para ser abogado, destacando como curiosidad la prohibición de que las mujeres ejercieran la abogacía, algo “que perduró hasta 1920 cuando el Colegio de Abogados de Madrid permitió su acceso”.

Baena Bocanegra continuó el recorrido con las primeras Ordenanzas reguladoras de la profesión en 1495, dadas por los Reyes Católicos. Desde aquí, continuó con la creación del Colegio de Abogados de Madrid en 1595, para detenerse en la creación del Colegio de Abogados de Sevilla en 1632 gracias al movimiento emprendedor de un grupo de abogados de la Audiencia con Alonso Bejines de los Ríos como primer decano. “Este colegio, que era filial del de Madrid, seguía la organización del Colegio de la Corte, con sus mismos perfiles gremiales y exclusivistas propios de la época como la exigencia de limpieza de sangre para los nuevos miembros”.

No podía faltar en este camino por la historia la Constitución de Cádiz de 1812, cuando se produce el desembarco de abogados en la actividad política, “con funciones consultivas legales y de todo orden jurídico, campo en el que alcanzó una gran reconocimiento el Colegio de Abogados de Sevilla”. Para esta labor se nombró una comisión de abogados presidida por ManuelLaraña y Fernández, destacando la creación por la Corporación de una Academia de PrácticasForenses.

José Joaquín Gallardo, en nombre del Colegio, recoge la medalla de académico de honor José Joaquín Gallardo, en nombre del Colegio, recoge la medalla de académico de honor

José Joaquín Gallardo, en nombre del Colegio, recoge la medalla de académico de honor / Víctor Rodríguez

El conferenciante se detuvo en la creación de asociaciones culturales y academias. En este contexto social nace a mediados del XIX la Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia según un trabajo del que fue académico de número José Martínez Gijón,a raiz de una revista descubierta en una librería de viejos por Manuel Olivencia, puso de manifiesto la actividad investigadora y docente que realizó. El conferenciante sostuvo que esa Academia fue el antecedente de la actual, creada en 1990.

Baena Bocanegra terminó su intervención con un recuerdo a los académicos desaparecidos que fueron colegiados: Ángel Olavarría Tellez, José RamónCisneros Palacios, Juan Moya García, ManuelOlivencia Ruiz, Pedro Luis Serrera Contreras (que fue también presidente de la Academia ), Bernardo José Botello Gómez y José Acedo Castilla.

Una vez terminada la alocución, el decano del colegio de abogados, José Joaquín Gallardo, agradeció el reconocimiento aludiendo a que ambas instituciones son “historia viva que vamos hacia un futuro inspirado en un mejor servicio a la sociedad”

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