Violencia machista “Nunca más permitiré que me maltraten”

  • Una maltratada estuvo al borde de la muerte y su nueva vida profesional “le ha hecho olvidar la pesadilla”

  • “Eternamente agradecida” a la doctora que le salvó la vida con masaje a corazón abierto en un pasillo 

La víctima (de espaldas) con su abogada, Encarnación Ortega Escudero

La víctima (de espaldas) con su abogada, Encarnación Ortega Escudero

Elena (nombre ficticio) sufrió una de las agresiones machistas más violentas de los últimos años en Sevilla: su ex pareja le apuñaló 20 veces en el corazón, la vena cava y los pulmones y la mujer salvó la vida gracias a una médica providencial que, al percatarse de que había sufrido una parada cardíaca, le abrió el tórax, le taponó las heridas del corazón con sus manos y le dio masaje cardíaco directo. 

Ahora, con la tranquilidad de que su agresor cumplirá 16 años y medio de cárcel y otros 20 de alejamiento, afirma a este periódico que “nunca más permitiré que me maltraten” y que pide a Dios "que nunca más tenga que volver a verlo”.

Nacida en Nicaragua, a los 17 años entabló relación con el agresor Francisco René C.A., 21 años mayor que ella, quien entonces la tenía “totalmente sometida, creía que yo era de su propiedad” y la amenazaba con “cortarle la cabeza y ensartarla en un poste”. 

En 2018 Elena se trasladó a trabajar en Sevilla y al año siguiente lo hizo él, que no admitía que la relación hubiese terminado. Empezó a acosarla, vigilarla por la calle, amenazarla, controlar sus amistades, intentar separarla de sus amigas y forzar las relaciones sexuales. 

Relata Elena que, tres días antes del mortífero ataque, su agresor le dijo “aquí en España se está muy bien en la cárcel”.

Su abogada: el recurso no tiene recorrido

Francisco ha presentado recurso para intentar rebajar la condena pero la abogada de Elena, Encarnación Ortega Escudero, cree que sus argumentos “no tienen recorrido y no van a prosperar”. “Tanto la Fiscalía como yo nos hemos remitido al texto de la sentencia, que recoge perfectamente lo sucedido”. 

La agresión ocurrió el 26 de julio de 2019, cuando Francisco se personó en la vivienda de Gelves donde trabajaba su ex novia y le apuñaló una veintena de veces en el tórax y otras partes del cuerpo hasta llegar a partir el cuchillo de 11 centímetros. 

Según la sentencia, no se produjo un desenlace fatal solo “gracias a la decidida y afortunada intervención” de una doctora del hospital Virgen del Rocío, que al percatarse de que la víctima había sufrido una parada cardíaca le abrió el esternón en un pasillo, taponó las heridas con sus manos y le dio masaje cardíaco directo mientras se preparaba el quirófano.

“Nunca la olvidaré, estoy eternamente agradecida”, afirma Elena, que relata que los propios médicos le decían que su corazón “parecía un colador”.

Siente que “ha recibido el apoyo moral de todos los españoles, me he sentido muy acompañada y eso me ha ayudado a recuperarme”. Recuerda especialmente el trato recibido en el tribunal que juzgó a su agresor, las precauciones para que no se cruzasen por un pasillo y las dos personas especializadas en atención a las víctimas que la acompañaron y “me ayudaron a no tener miedo”.

“Solo quiero una vida sin él”

“Fue salir del juicio y sentir que empezaba mi nueva vida”, afirma Elena. Ahora tiene permiso de trabajo en España, estudia para ser higienista dental y auxiliar de odontología y hace prácticas en una clínica. El trabajo “me ha hecho olvidar la pesadilla”, declara, pero todavía le quedan secuelas como no poder ver películas en las que agreden a las mujeres porque “siento que me duelen las puñaladas”. 

Declara que “solo quiere una vida nueva lejos de él”. A las mujeres que se encuentren en su situación les aconseja que “no esperen a que ocurra algo grave” ya que “la violencia de género no llega sola, es un camino que él va preparando pidiéndote que no te maquilles, que no salgas con tus amigas, que no gastes dinero…”.

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