Poder Judicial

Un abogado denuncia al CGPJ la “hostilidad” de una juez por negarse a una conformidad

  • El fiscal elevó su petición de condena ante la decisión del investigado de ir a juicio

  • “La presunción de inocencia brilló por su ausencia”

Juan José Zanca (escribiendo en el ordenador) junto a sus compañeros Pablo Gea (izquierda) y Armando Reinoso Juan José Zanca (escribiendo en el ordenador) junto a sus compañeros Pablo Gea (izquierda) y Armando Reinoso

Juan José Zanca (escribiendo en el ordenador) junto a sus compañeros Pablo Gea (izquierda) y Armando Reinoso

Un abogado sevillano ha denunciado ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) la actitud “capciosa, hostil e inquisitorial” sufrida en un juzgado de Vitoria después de que su cliente no aceptase una propuesta de conformidad en un juicio por seguridad del tráfico.

Ocurrió el 7 de octubre pasado en el juzgado de instrucción 3 de Vitoria, cuando su cliente estaba citado en calidad de investigado por un delito de conducción de vehículo a motor bajo la influencia de drogas o bebidas alcohólicas o con tasa de alcoholemia superior a la establecida.

La audiencia, según la denuncia de Juan José Zanca, “estuvo protagonizada por constantes muestras de falta de respeto por parte de la juez hacia el investigado y el letrado, ante la pasividad impertérrita del representante del Ministerio Fiscal”.

La juez hizo gala de haber asumido la veracidad de los hechos imputados por el fiscal, realizó “juicios de valor especialmente lacerantes hacia mi mandante, elevando el tono de voz y ahogando las explicaciones” que el investigado intentaba proporcionar.

La atmósfera “fuertemente intimidatoria” llevó a “cortocircuitar la espontaneidad de la declaración del investigado, que se vio cohibido y coaccionado por la situación que allí vivía”. Ello llevó al  letrado a no realizar pregunta alguna.

Añade en su queja que dicha actitud constituyó un “fuerte agravio para el letrado”, por no hablar del investigado que “desde el primer momento se vio inmerso en un escenario verdaderamente desalentador que puso de manifiesto la naturaleza inquisitorial del procedimiento que contra él se instruía y que quebró la presunción de inocencia, que en todo momento brilló por su ausencia”.

El carácter “capcioso” del acto se vio acrecentado por la propuesta de acuerdo que efectuó el fiscal para llegar a una conformidad”. La pena que solicitaba en principio “se vio elevada ante la decisión del investigado de no efectuar dicha conformidad e ir a juicio”.

Según interpreta Zanca, ello supuso “un castigo en toda regla a mi mandante, absolutamente gratuito, por no avenirse a la conformidad señalada”, comportamientos que puede acreditar su compañero que oyó la oferta de acuerdo planteada por el Ministerio Fiscal. Además de dicha testifical, propone como pruebas el acta de la audiencia y reproducir la grabación efectuada.

A su queja añade la presentada ante el Colegio de Procuradores de Alava porque, asignado procurador de oficio el jueves día 15, el mismo día que finalizaba el plazo para interponer escrito de defensa, el designado rehusó a la representación y profirió “graves  acusaciones”, insinuando “de manera torticera que el propósito no era otro que adquirir de manera gratuita un procurado” y “acusando sin motivo de estafa a esta defensa”.

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