Sevilla huele mal: ¿vuelve la peste?
La basura acumulada en Santa María la Blanca a primera hora de este miércoles demuestra que queda mucho por hacer en Lipasam
Tal vez no hemos adecuado. los servicios municipales al elevadísimo número de turistas que recibimos en comparación con hace una década. Somos más, muchísimos más, los que usamos el centro de la ciudad entre vecinos, sevillanos de los barrios y turistas nacionales y extranjeros. Ocurre como con los grandes acontecimientos deportivos, que nos sobrepasan siempre. Hace falta un servicio de limpieza ajustado a los miles y miles de personas que frecuentan la zona noble de la ciudad. Y se exigen protocolos especiales para los días de finales futboleras.
Sevilla huele mal en calle por las que pasa el turismo que nos alimenta. Es una pena. Este miércoles mismo ha sido una lástima contemplar la estampa de basura acumulada en los diferentes contenedores de Santa María la Blanca, vía de acceso principal al centro, zona de hoteles y monumentos. La basura llevaba incorporada una peste que debía ser muy parecida a la de la serie que Telefónica promovió, la de las célebres ratas. ¡Qué pestazo a las ocho de la mañana! Y los pobres turistas además soportando el hedor en la parada de taxis.
Una cosa que seamos guarros, no cuidemos la limpieza de nuestra propia ciudad, y otra que los servicios de recogida no guarden la mayor diligencia. Una cosa es que el Ayuntamiento no tiene culpa de nuestra mala educación y otra muy distinta es que no cumpla con sus funciones más elementales. Hace tres lustros que hacíamos campañas para captar turistas en agosto, pero es que ahora estamos saturados. Y da la impresión de que los dispositivos no son mayores ante una demanda muy superior a la de entonces. La vergüenza de hoy en la judería es sencillamente reprobable. Y eran las ocho de la mañana.
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