La Catenaria

Una piedra en el zapato de Espadas

Juan Espadas viajando en el tranvía en 2015, cuando llegó a la Alcaldía y anunció que Sevilla tendría un Plan de Movilidad Sostenible. Juan Espadas viajando en el tranvía en 2015, cuando llegó a la Alcaldía y anunció que Sevilla tendría un Plan de Movilidad Sostenible.

Juan Espadas viajando en el tranvía en 2015, cuando llegó a la Alcaldía y anunció que Sevilla tendría un Plan de Movilidad Sostenible. / Antonio Pizarro

La capital andaluza cuenta por primera vez con una amplia planificación de cómo deben abordarse todas las políticas de movilidad en los próximos 10 años, a falta de que pase el trámite de aprobación definitiva en el Pleno. El llamado Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de Sevilla es un documento esencial que debería servir para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de todos los barrios y conectar mejor la ciudad con su área metropolitana.

Otra clave de la polvareda que levanta este plan, convertido en una gran piedra en el zapato de Espadas, son las prisas del alcalde por aprobarlo ya para que Europa le conceda los fondos para el tranvía

Por eso está levantando tanta polémica en las últimas semanas. Decenas de organismos y entidades han alegado al documento pidiendo que se corrijan las carencias que presenta antes de que sea demasiado tarde.

La mayor crítica que se hace a este plan es que no tiene en cuenta que la situación de la movilidad ha cambiado tras la crisis social y sanitaria por la pandemia del coronavirus y requiere soluciones a corto y medio plazo y mucho más ambiciosas.

La segunda pega es que no apuesta por la solución a corto plazo más idónea para atender las necesidades de transporte de todos los barrios mientras se pone en servicio la línea 3 del Metro y posteriormente la 2 y la 4: una buena red de autobuses de tránsito rápido (BTR) eléctricos en plataforma reservada para Sevilla y su área metropolitana. Esta idea la han recalcado en sus alegaciones el Colegio de Ingenieros de Andalucía (demarcación de Sevilla) y multitud de organismos y entidades.

En contra de lo que Espadas anuncia, la realidad es que el Plan de Movilidad de Sevilla en su versión actual descarta implantar este tipo de red de autobuses rápidos en la ciudad. Considera que el tranvía (metro ligero) es más eficiente y mueve más pasajeros. Apuesta como opción preferida por convertir en tranvías en su mayor parte (metro ligero en superficie, lo llama) las líneas 2 y 4 del Metro subterráneo, que se cruce el centro de Puerta Osario a Torneo con el tranvía del centro cuando este se construya en Santa Junta, y hacer más tramos superficiales en la línea 3 de Metro.

Ha tenido que venir la consejería de Fomento de la Junta a advertirle al alcalde Espadas, en sus alegaciones, que en el Metro no se meta más de lo pactado, y que si quiere complementar las líneas que faltan con tranvías o autobuses rápidos, adelante.

La Junta ha rogado al alcalde que tenga en cuenta la planificación de transportes que se está haciendo desde Fomento y que no invente autoridades únicas de transporte metropolitano lideradas por la capital cuando ya existe el Consorcio de Transportes y son los municipios, empezando por Sevilla, quienes deberían ceder sus competencias en transporte urbano para lograr una gestión metropolitana eficaz.

Otra clave importante de la polvareda que levanta este plan, convertido en una gran piedra en el zapato de Espadas, son las prisas del alcalde, que necesita aprobarlo ya para que Europa le conceda los fondos con los que financiar la ampliación del tranvía a Nervión y a Santa Justa. Ha tardado dos mandatos en hacerlo.

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