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Maria Arnal i Marcel Bagés | Crítica

Postales de la memoria

  • El dúo catalán inauguró el desembarco del Monkey Week en el Teatro Alameda con un concierto pleno de emoción.

Maria Arnal, flanqueada por David Soler y Marcel Bagés. Maria Arnal, flanqueada por David Soler y Marcel Bagés.

Maria Arnal, flanqueada por David Soler y Marcel Bagés. / Javier Rosa

Resulta más que probable que ni sus hasta entonces prácticamente desconocidos artífices aventuraran que un disco construido en torno a la voz y la guitarra, y con la memoria como principal sustrato, se convirtiera en uno de los más celebrados de la cosecha española del pasado año. Pero ocurrió, y 45 cerebros y 1 corazón lanzó a Maria Arnal i Marcel Bagés a una larga gira de más de centenar y medio de conciertos, dentro y fuera del país, que este pasado jueves escribió su punto final en la X edición del Monkey Week.

Lo llamativo de este éxito, entendiendo siempre que en cuestión de música española éxito suele ser un concepto relativo, es que el primer álbum del dúo, más allá de hermosas canciones de fácil asimilación -por ejemplo, la que le da título o la deliciosa Tú que vienes a rondarme-, articula buena parte de su discurso sonoro en un nada complaciente ejercicio de experimentación. ¿Está cambiando nuestro público? Puede ser. Lo que sí se comprueba un hecho cierto es que de la propia Maria Arnal a Silvia Pérez Cruz, de Maria Rodés a Rosalía, existe hoy una hornada de mujeres catalanas que escarba en el vasto acervo musical popular español y extrae puro oro. Y sospecho que este sintomático detalle, tan ajeno a los crispantes constructos que desgastan nuestro día a día, puede, quiere y debe decirnos algo.

45 cerebros y 1 corazón, la canción, abre un concierto que se ajusta como un guante a la sonoridad del álbum y sólo se distancia de ésta al transformar la experiencia de la escucha individual en emoción colectiva. Bueno, en eso y en los didácticos parlamentos de Arnal, que detalla en largas parrafadas -en ocasiones, incluso demasiado largas- , de dónde viene ésta o aquella canción, desvelando un concienzudo trabajo de documentación en torno a archivos sonoros de campo, fotografías o crónicas periodísticas.

Así desfilan los cortes del disco, alternando suavidad acústica y saturación eléctrica siempre al servicio del poderío vocal, y hasta alguna sorpresa, como ese Miénteme sobre el texto de Antonio Orihuela incluido en Voces del extremo, el álbum que Daniel Alonso (Pony Bravo) le hizo a Niño de Elche. También algún rescate del seminal EP Verbena (2016) -Cançó de Marina Ginestà, sobre la miliciana anarquista que Hans Gutmann inmortalizó en la conocida instantánea- o la todavía inédita Big Data, una atmosférica y crítica reflexión sobre esas redes sociales en las que vivimos atrapados y que quizás avanza ya pistas respecto a la línea que seguirá su segundo trabajo.

Poco más de una hora después del arranque, Tú que vienes a rondarme casi cierra concierto -de la mitad en adelante, con el refuerzo de David Soler, productor del disco, como segunda guitarra- y gira. Pero queda claro que no, que el público, entregado, no lo permite, y Arnal y Bagés encaran el bis con los desarmantes fandangos de Ball del vetlatori, a la postre, uno de los momentos más conmovedores de una noche plena de emoción.

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