Música Barroca | L'Apothéose L'Apothéose, sin vértigo

  • En un inicio de carrera fulgurante, el conjunto madrileño L’Apothéose publica su segundo disco, primero en el sello IBS Classical, un acercamiento a la música de cámara de Haendel

L'Apothéose (de izquierda a derecha, Carla Sanfélix, Asís Márquez, Laura Quesada y Víctor Martínez) L'Apothéose (de izquierda a derecha, Carla Sanfélix, Asís Márquez, Laura Quesada y Víctor Martínez)

L'Apothéose (de izquierda a derecha, Carla Sanfélix, Asís Márquez, Laura Quesada y Víctor Martínez) / Jaime Massieu

En poco más de dos años de existencia, L'Apothéose se ha convertido en uno de los grupos barrocos españoles más activos y populares del momento. Ganador de una docena de premios en concursos nacionales e internacionales, el grupo ha conseguido también en 2019 el primer Premio de la crítica que otorga la asociación GEMA (Grupos Españoles de Música Antigua) y para el curso 2019-2020 ha sido designado Grupo Residente del CNDM, el organismo dependiente del Ministerio de Cultura, a través del cual L'Apothéose hará una gira por Italia, participará en el Festival de Música Antigua de Londres y acaba de pasar justo la semana pasada por el Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá. Unos días antes de salir para Colombia, tuve ocasión de hablar con Carla Sanfélix, la violonchelista del conjunto, cuyo CD de debut con el sello granadino IBS Classical ha comenzado también su distribución a mediados de septiembre.

-¿Cómo nace L'Apothéose?

-Todo empieza porque Laura [Quesada] y yo estudiábamos juntas en el Conservatorio Superior de Música de Atocha. Durante dos años compartimos la asignatura de Música de Cámara. Nos sentíamos tan bien tocando juntas que decidimos empezar con un proyecto más en serio. En principio, la idea era conseguir conciertos en Madrid y si surgía la ocasión de hacer algo más grande, pues mejor todavía. La primera experiencia fue un concurso en Alemania en abril de 2016. Nos teníamos que poner un nombre, y después de darle muchas vueltas, decidimos ponernos el nombre de la primera obra que tocamos juntas, L’Apothéose de Corelli de François Couperin. Nos encantó esa obra y nos gustó el nombre. Hicimos el concurso en Alemania, en concreto en Saarbrücken, con una clavecinista japonesa que era compañera mía de estudios en Fránkfurt, y ganamos el segundo premio. Aquel fue nuestro primer evento importante. Como no era factible ensayar con la clavecinista, que residía en Alemania, nos pusimos en contacto con Asís [Márquez], pensando que iba a tener mucho trabajo y nos iba a decir que no. Pero él estuvo encantado, y además nos propuso a Víctor [Martínez]. Así empezamos a ensayar los cuatro juntos en enero de 2017.

-¿Le puedo decir que su insistencia con los concursos lo hacen un grupo español algo atípico?

-Es posible. Llevamos 12 premios nacionales e internacionales en dos años y medio, que no está mal. El primero fue la Göttingen Händel Competition. Por eso el tributo a Haendel de este disco, aparte de que nos encanta su música, claro está.

"Nos encanta tocar juntos. Creemos que tenemos una química especial entre los cuatro y podemos hacer cosas muy bonitas."

-¿Tenían esta filosofía clara desde el principio? ¿Patearse media Europa de concurso en concurso para darse a conocer?

-No fue algo premeditado. Fue surgiendo. Nos encanta tocar juntos. Creemos que tenemos una química especial entre los cuatro y podemos hacer cosas muy bonitas. Nos dimos cuenta nada más empezar a trabajar y pensamos en qué podíamos hacer para abrirnos paso en este mundo tan difícil y con tanta gente con tanto nivel, cómo hacernos un huequito ahí. Teníamos el ejemplo de Pablo Ferrández y otros compañeros de la clásica que han conseguido hacerse ver a través de estos recursos. Quedándote en casa a veces es difícil que te llamen. Así que miramos y vimos que el primer concurso que había en Europa era el de Gotinga. Empezamos a ensayar en enero y el concurso fue en mayo. Si trabajas bien, cinco meses dan para mucho, pero tampoco era tanto. Nos lo planteamos como meta. Independientemente del resultado, pensamos que nos serviría como experiencia, para conocer a otros compañeros y estar en contacto con lo que se hacía en Europa. Y parece ser que nos preparamos muy bien. Llegamos a la final del concurso con otros dos grupos. Y de los cuatro premios que se repartían, nos llevamos tres: el Primer Premio, el Premio Eeemerging, destinado a proyectos de jóvenes músicos europeos, y el Premio Bärenreiter. Nos quedamos un poco en shock, no nos lo creíamos.

L'Apothéose L'Apothéose

L'Apothéose / Sergio Albert

-Y la vía del concurso no tenía que agotarse por el hecho de que la primera experiencia fuera tan exitosa...

-Ya nos entró el gusanillo. Un mes después nos fuimos a Francia, al Concurso Internacional Val de Loire, en el que conseguimos el segundo premio, sólo por detrás de un conjunto francés. El presidente del tribunal era William Christie. Estábamos muy emocionados con que nos viera tocar. Alabó mucho la labor de los músicos históricos en España y nos felicitó y nos honró mucho. Quedamos muy contentos y nos dio mucho ánimo.

-Tampoco es demasiado habitual que un conjunto español se lance desde el principio sobre el gran repertorio internacional, incluso con un disco.

-En realidad, este es nuestro segundo disco. Grabamos antes para un sello llamado DM&DM uno de recuperación de patrimonio español, Tesoros Musicales de la Biblioteca Nacional de España, en el que grabamos obras pertenecientes a la Biblioteca Real. Nos ayudaron mucho los musicólogos de Ars Hispana [Raúl Angulo y Antoni Pons], que hicieron la selección del repertorio…

-Pero Haendel y Telemann están muy presentes en sus programas desde el principio.

-Para el primer concurso tuvimos que preparar mucho repertorio de Haendel, porque en cada ronda pedían al menos una obra del compositor. Así que nos preparamos tres o cuatro. Aunque en realidad, estábamos ya enamorados de esta música. Nos sentimos muy identificados con ella, porque las sonatas instrumentales se basan mucho en la Teoría de los Afectos y para nosotros es una parte muy creativa de nuestro trabajo, poder explotar todos estos recursos con la teoría de los afectos, las emociones, los colores. Nos gusta mucho explotar todo eso. En el videoclip que hicimos con música de Telemann se puede apreciar. Nos gusta jugar mucho con las emociones, la vida… Es lo que nos mueve.

-L'Apothéose tiene una formación con limitaciones y posibilidades. Es obvio que con dos violines y bajo podrían hacer todas las sonatas en trío de la historia; pero por otro lado, el color de la flauta le ofrece otro tipo de oportunidades, aunque en muchas casos tendrán que trabajar con transcripciones. ¿Cómo lo ven?

-Sí, es así. Nos gusta ceñirnos al máximo a obras originales para nuestra formación. Aunque no hay muchísimas sí que las hay y ahí tenemos terreno suficiente para trabajar mucho tiempo. Sólo con los Cuartetos de París de Telemann, doce obras maravillosas, tenemos para meses de estudiar y tocar. Por otro lado, tenemos mucha ayuda de Ars Hispana, tanto localizando obras para nuestra formación como haciendo algunas transcripciones. Nosotros no somos musicólogos y tampoco tenemos mucho tiempo para ir por los archivos, aunque cuando hay oportunidad también lo hacemos y nos gusta.

"Somos un cuarteto cerrado. Los cuatro decidimos, aportamos ideas musicales, trabajamos de igual a igual".

-¿Su idea es la de un grupo cerrado, el cuarteto tal cual?

-Somos un cuarteto cerrado. Lógicamente colaboramos en algunos proyectos con otros músicos. A Bogotá vamos con la soprano Lucía Caihuela, que canta con nosotros de forma frecuente. Y en este disco colabora el guitarrista Ramiro Morales. Pero la base de nuestro éxito es que somos los cuatro, entre los cuatro decidimos, aportamos ideas musicales, trabajamos de igual a igual. Tratamos de crear una base sólida para cubrir el repertorio de cuarteto con traverso, para luego poder ampliar un poco. Pero eso ya se verá.

-¿Son una democracia?

-Absolutamente. Todo lo decidimos entre los cuatro.

Händel Tribute - L'Apothéose Händel Tribute - L'Apothéose

Händel Tribute - L'Apothéose

-¿Y por qué este programa concreto de Haendel para el debut en IBS? ¿Con qué criterio seleccionaron las obras?

-Al principio nos planteamos hacer algo con voz, pero miramos el repertorio y, aunque había algunas arias que nos apetecía hacer, no nos cuadraba del todo. Como queremos ser nosotros y Haendel es un compositor tan especial para los cuatro, decidimos plantear algo que fuera realmente música de cámara. Habíamos tocado las dos triosonatas del Opus 2, si menor y fa mayor. Las teníamos en repertorio. Investigamos las del Opus 5 y decidimos coger otras dos, la mayor y re mayor, que son preciosas, deliciosas. Cogimos sencillamente las triosonatas que más nos gustaban de todo Haendel. Lo normal es escucharlas hechas por dos violines, sobre todo las del Op.5; la de fa mayor del Op.2 suele tocarse con flauta de pico y es la de si menor la que se toca por norma con traverso.

-Y luego añadieron otras dos sonatas, pero con las instrumentaciones casi cambiadas.

-Sí, es verdad. La Sonata en re mayor que toca Laura suele ser interpretada con violín, y de la que hace Víctor, aunque parece que originalmente también era para violín, hay una edición de la época para flauta. Pero bueno, nos lo planteamos, nos lanzamos así, e hicimos de todo el programa las versiones que nos gustaban a partir de nuestra instrumentación.

-¿Cómo fue la grabación?

-Muy especial. El trabajo con Paco Moya fue estupendo, además en un sitio precioso, el Auditorio Manuel de Falla de Granada, una sala con una acústica muy buena. Hubo un pequeño problema con el primer clave que nos pusieron, pero lo cambiamos y todo funcionó fenomenal. Estamos muy contentos.

-Son un grupo muy joven, ¿cómo es su experiencia con los públicos?, ¿es verdad, como afirman muchos, que el público de la música clásica envejece sin parar?

-En Madrid, donde más hemos tocado, la labor de Pepe Mompeán [asesor musical de la Comunidad] intentando acercar la música antigua a todo tipo de gente, ha hecho que la media de edad de los conciertos baje bastante. Es esperanzador. A nosotros nos ha hecho sentir muy felices. Cuando vas a festivales más institucionales y con más tradición la media de edad es más elevada.

-Participaron este año en el Femás sevillano, ¿qué tal?

-Muy bien, había bastante gente joven, pero era un domingo por la mañana y es complicado llenar. La acogida fue muy buena.

-¿Puede contarme algo de sus proyectos más inmediatos?

-De momento, seguir adelante con todo lo que tenemos entre manos con el CNDM. Estamos muy ilusionados y nos sentimos muy honrados. Es un sueño haber conseguido todo esto. La verdad es que trabajamos muy duro, apostamos mucho por el proyecto, le dedicamos mucha energía, y mucho dinero no, porque no lo tenemos. Pero lo estamos poniendo todo, y tener esta recompensa nos hace sentir muy halagados. Así que tenemos muchas ganas de abordar todos esos programas. También queremos seguir haciendo vídeos, que nos parece la plataforma más eficaz de difusión. Youtube es un medio para llegar a un público más joven y ser más accesibles. No queremos estar sólo en Spotify o en iTunes, sino que la gente pueda entrar también y ver un vídeo bonito, creativo.

-¿Algún nuevo disco ya en trámite?

-Sí. Es un proyecto muy importante. En julio de 2020 grabamos un CD con el sello inglés Linn Records. El director del sello estuvo en el tribunal del concurso de York que ganamos en el mes de julio pasado. El primer premio incluía la grabación del disco.

-¿Con qué repertorio?

-Estamos probando. Al sello le interesa que sea música poco tocada. Seguramente será un monográfico de algún compositor, pero estamos barajando varias posibilidades y aún no nos hemos decidido.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios