El indignado que venció

regreso al pasado Los símbolos de la lucha pacífica de Gandhi vuelven a ponerse de moda

El activista indio Anna Hazare abandona su huelga de hambre después de conseguir que el Gobierno prometa luchar contra los abusos de todo tipo

Hazare, un antiguo militar, se dispone a romper su ayuno tras conseguir lo que buscaba.
Hazare, un antiguo militar, se dispone a romper su ayuno tras conseguir lo que buscaba.
A. Masegosa (Efe) / Nueva Delhi

29 de agosto 2011 - 05:03

El activista Anna Hazare rompió ayer el ayuno que mantenía desde hace doce días en Nueva Delhi tras el anuncio de que el Parlamento indio asumirá su exigencia de reforzar la lucha contra la corrupción, algo sin precedentes en este país. Hazare finalizó su protesta después de que el primer ministro indio, Manmohan Singh, le comunicara por carta que la Cámara se plegaba a su demanda, lo que medios locales interpretan como una histórica victoria de la sociedad civil sobre la clase política.

Tras recibir anoche la misiva -en la que Singh aseguraba que "la voluntad del Parlamento es la del pueblo" cuando hasta entonces rechazaba de plano su petición-, el activista bebió esta mañana un vaso de agua de coco mezclada con miel que le ofrecieron unas niñas.

Con su gorro gandhiano y el tradicional camisón y pantalón blancos típicos de la India dan pistas sobre las ideas que han inspirado al activista Anna Hazare, de 74 años, para guiar la mayor acción contra la corrupción en décadas en este país.

El activista, nacido no lejos de Bombay en 1937 con el nombre de Kisan Baburao Hazare, es un ex militar que tras salvar dos veces la vida de manera casi milagrosa se comprometió a mejorar la existencia de los demás de acuerdo con el mensaje de Mahatma Gandhi.

El líder gandhiano concluyó ayer un ayuno de doce días ante miles de seguidores para lograr la aprobación en el Parlamento de una ley contra la corrupción y ha concitado una fuerte atención mediática mundial, aunque en realidad lleva décadas concentrado en su activismo.

Hazare abandonó del Ejército indio en el año 1978, cuando ya conocía las obras del propio Gandhi y de otro de sus seguidores, Vinobha Bhave, e inició un proyecto gandhiano en el pueblo de Ralegan Sidhi, hasta entonces foco de miseria y subdesarrollo. Allí, guiado por los modelos rurales de Gandhi a comienzos y mediados del siglo XX, el ex militar implantó un sistema guiado por la participación y el consenso, y se embarcó en un proyecto de construcción de regadíos agrícolas y desarrollo sostenible.

No escapó, sin embargo, de algunos aspectos sombríos de la ideología gandhiana: aunque luchó contra la intocabilidad, presionó a los intocables locales -que ocupan el escalafón más bajo en el sistema de castas- hasta lograr que se hicieran vegetarianos.

Los nombramientos de Ralegan Sidhi son por consenso y no electivos, ya que para Hazare "las elecciones traen política partidista, dividen a la gente y destruyen la unidad del pueblo", según el testimonio del autor Mukul Sharma, que prepara un libro de próxima aparición.

Tras prohibir -por "consenso"- el consumo de alcohol en Ralegan Sidhi, mantiene Sharma, Hazare y sus seguidores decidieron atar a columnas de los templos a quienes aparecieran borrachos, y allí eran flagelados, en ocasiones por el propio activista.

"¿No da una madre medicinas amargas para los niños enfermos cuando sabe que la medicina les puede curar? Al niño puede que no le guste, pero la madre lo hace porque quiere cuidarlo", dijo al respecto el activista, por lo demás un hombre querido y respetado.

Hazare inició una campaña gandhiana en abril en Nueva Delhi para luchar por la aprobación en la India de una ley fuerte contra la corrupción, un mal endémico del país asiático que se ha hecho aún más evidente con la sucesión de escándalos que afecta al Gobierno.

Su iniciativa enseguida captó la atención de los medios indios y le dieron su apoyo activistas bien conocidos, como Arvind Kejriwal, Shanti Bhushan o Kiran Bedi, y populares gurús con fuertes instintos para atraer a las masas (y también para buscar negocio), como Baba Ramdev o Sri Sri Ravi Shankar.

Tras varios meses de negociaciones infructuosas con el Gobierno, que proponía su propia ley anticorrupción, Hazare fue arrestado durante unas horas el pasado 16 de agosto por organizar un ayuno en Delhi pese a no contar con el permiso de la Policía.

Miles de personas marcharon en solidaridad con el activista hasta las puertas de la cárcel delhí de Tihar, y aguardaron su puesta en libertad, tras lo cual se dirigió con ellos ya con permiso oficial, a la explanada capitalina de Ramlila para continuar con la huelga de hambre.

Con la resolución por ahora de su pulso con el Gobierno, los medios han señalado que la protesta mostraba tanto un hartazgo de las clases medias con sus políticos, mal considerados, como el difícil encaje que tiene la doctrina que preconiza el gandhismo en una democracia.

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