SEVILLA GUITAR DUO | CRÍTICA Guitarras viajeras por los mares

Francisco Bernier y Antonio Duro.

Francisco Bernier y Antonio Duro. / ACTIDEA

Las dos cabezas visibles y punteras del guitarrismo sevillano, Francisco Bernier y Antonio Duro, se unieron de nuevo para ofrecer un viaje musical alrededor del mundo con el pretexto del recuerdo de los quinientos años de la salida de la expedición de la Especiería. Un motivo algo cogido por los pelos, pero bienvenido sea si sirve de vehículo para disfrutar de una inolvidable velada. Porque si por separado estaríamos hablando de dos de los mejores guitarristas españoles, en forma de dúo se multiplica exponencialmente la excelencia y la capacidad de seducción. Cada uno con su sonido particular, cálido y denso el de Duro, brillante y expansivo el de Bernier, pero con un enorme grado de complicidad que les permite tocar con una conjunción y una precisión admirables y guiarse mutuamente con una simple mirada o un mero gesto.

Sirva de ejemplo la pieza de inicio, el famoso Intermedio de Goyescas de Granados, en el que ambos guitarristas se iban alternando en el acompañamiento y la melodía mientras desplegaban una línea cantabile de gran exquisitez. La conjunción milimétrica entre ambos caracterizó su versión de la Tonadilla de Rodrigo, de una meridiana claridad en la exposición de las voces y con un fraseo pomposo y cadencioso en el minueto, culminado por la exhibición de virtuosismo en los rápidos pasajes de semicorcheas del Allegro vivace.

El control del sonido de sus instrumentos y el despliegue de juegos de colores fue espectacular en las piezas de Bogdanovich. Y en el Falla final sobresalió la profundidad y precisión de los rasgueos.

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