Cultura

Bendita rutina

Ciclo Otoño Barroco. Programa: Obras de José de Nebra, Corelli, Bononcini y Vivaldi. Intérpretes: José Carrión, contratenor, y Ensemble Folía Bética (L. Rossi y V. Sánchez, violines; V. Rico, viola da gamba; y A. Casal, clave). Lugar: Espacio Santa Clara. Fecha: Miércoles, 5 de noviembre. Aforo: Tres cuartos.

La entrega de esta semana del ciclo de conciertos organizado por la Asociación de Amigos de la Orquesta Barroca de Sevilla -de nuevo en dos pases- viraba desde los anteriores amplios grupos semiprofesionales a uno camerístico, formado por músicos habituales del núcleo duro de la orquesta sevillana, cuyas interpretaciones fueron contextualizadas por las explicaciones de Moreno Mengíbar: muy eruditas en lo histórico y lo cultural, y entreveradas con los ejemplos musicales, como es marca de este ciclo.

El solista escogido, el contratenor sevillano José Carrión, se aleja de la típica voz clara, plana y débil a las que nos habituaron antaño los falsetistas británicos que recuperaron esta cuerda. Por contra, su voz sonó bien proyectada -al menos para una sala pequeña como la de ayer-, homogénea de color aunque a cambio algo débil en el registro grave, de buen legato -eso sí, sin arriesgar nunca en el pianissimo-, y con un vibrato rápido, tremolante, que a veces reforzaba y otras ocultaba las veloces coloraturas al solaparse con ellas. Con una dicción mucho más clara de las consonantes que de las vocales, digamos en suma que la colocación y el color de la voz de Carrión la aproximan más a las operísticas de lo habitual en el mundo de la música antigua.

El contralto ornamentó con gusto y discreción los da capo de sus arias; a este arte del adorno apenas se entregaron los músicos del conjunto, cuya labor fue impecable aunque un tanto previsible: acostumbrado al alto nivel de los profesionales de la OBS, el oyente ya no se quiere conformar con la perfección estilística, la claridad, la conjunción y la exquisita afinación -no tanto en Vivaldi- que mostraron los violines, o con el eficiente acompañamiento del clave de Casal y la viola de Rico (de timbre más chelístico que nunca, como correspondía): ese oyente quiere quemarse con "el fuego y la furia" italianos de los que hablaba North.

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