El misterio del tango

Crítica de Flamenco. 'Negro sobre blanco'

Cristina Cruces publica una miscelánea con ensayos sobre la relación de este arte con el cine

La zambra de Juan Amaya en la época en la que se rodaron las películas de Alice Guy.
La zambra de Juan Amaya en la época en la que se rodaron las películas de Alice Guy. / J. V.

La ficha

'Flamenco. Negro sobre blanco'. Cristina Cruces. Universidad de Sevilla / Instituto del Flamenco. 539 páginas. 29 euros.

Esta obra recopila algunas de las investigaciones llevadas a cabo en los últimos 20 años por Cristina Cruces, y publicadas con anterioridad en trabajos colectivos o en volúmenes independientes, como Flamenco y música andalusí (Carena, 2003) que reseñamos en estas páginas en su momento.

Portada del nuevo libro de Cristina Cruces.
Portada del nuevo libro de Cristina Cruces.

La obra se abre con un artículo dedicado a cuatro registros cinematográficos de bailes flamencos, o al menos de bailes andaluces, llevadas a cabo por la pionera directora francesa Alice Guy en 1905. Algunos de ellos se pueden encontrar en Youtube. Precisamente los que salieron en DVD, primero en Francia y luego en Estados Unidos. Pero ¿qué pasa con el Tango del Merengaro (es decir, Merengazo), un paso a dos femenino-masculino, y las sevillanas bailadas por una pareja de niñas? ¿Habrá que ir a la sede de Gaumont Pathé, la empresa que financió la grabación y que custodia los archivos, para verlos?

Respecto a lo que podemos ver, diremos que Cristina Cruces cuestiona, con buen criterio a nuestro parecer, que Alice Guy sea la autora de Tango y La Malaguena [por malagueña] y el torero. Con buen criterio por los argumentos que aporta Cruces del diario del viaje en España de la directora francesa. Y con buen criterio porque estilísticamente estos dos bailes grabados en la Casa Pilatos en 1905 son muy distintos de los que rodó, estos sí con toda seguridad Guy, en una calle de Granada ese mismo año.

Si en las dos primeras grabaciones el plano es notarial, en lo que se grabó en Granada se ve una voluntad estilística, de composición. Lo que se rodó en Sevilla, lo filmara Alice Guy o no, se consideran hoy dos géneros de danza diferentes. Pero, acudiendo a la documentación de la época, podemos constatar que eran simplemente bailes españoles, nacionales, andaluces o de palillos. Y, dentro de esta denominación, a algunos se les viene llamando, desde finales del siglo XIX, bailes flamencos, por la razón de que sus intérpretes eran gitanos. Es el caso del tango que vemos en la Casa Pilatos. Pero apreciamos que la coreografía clásica de La malagueña y el torero, que data de las primeras décadas del siglo XIX, según Roger Salas, tiene el mismo acompañamiento instrumental, guitarra y bandurria, que el tango, y se baila igualmente con zapatos. Y podemos decir que son prácticamente los mismos intérpretes en uno y otro caso.

Respecto a los filmes rodados en Granada, los dos que podemos ver on line quiero decir, estos sí que llevan la etiqueta de "gipsy dances" pese a que se trata de dos seguidillas, el baile más tradicional de palillos, en concreto sevillanas, y unas alegrías y unos tangos. De las sevillanas en pareja y del tango del Merengazo nada podemos decir, pues no es posible tener acceso a la grabación fuera del archivo parisino. De los otros dos comentaremos alguna cosa. Cruces afirma que el solo de la niña que vemos en la calle granadina pueden ser unas alegrías. Respecto a la otra grabación sigue el criterio establecido en el archivo original donde se asegura que se trata de unas sevillanas bailadas de forma individual. Lo cual choca con nuestra visión de las sevillanas, que se bailan en pareja y, sobre todo, choca con lo que vemos, que son una serie de marcajes y llamadas, cuando sabemos que en las sevillanas no se hacen llamadas. ¿De qué se trata entonces? ¿De otro tango? ¿De unos jaleos? ¿De unas chuflas, precedentes como sabemos de la bulería que aún, en 1905, estaba por nacer?

Cristina Cruces nos informa de la existencia de una hipótesis respecto a los intérpretes, aunque no aporta la información de quién es el autor de dicha hipótesis: la Zambra de la Capitana, que hemos de suponer que es la Zambra de los Amaya, conjunto que en 1919 pasó a llamarse Zambra de la Capitana, ya que tras el fallecimiento de Juan Amaya fue su viuda, La Capitana, quien pasó a dirigir la formación. En su blog, la hipótesis aparece respaldada por Alice Guy junior, que relaciona al grupo con Carmen Amaya. Estas películas son fundamentales para entender la historia del flamenco. No se las pierda.

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