Su reino no es de este mundo
Fuerza Nueva | crítica
Los Planetas y El Niño de Elche, unidos en su proyecto de Fuerza Nueva, erigieron en el Teatro Lope de Vega en la noche del miércoles un monumento a la transgresión, en un concierto tan poderoso como estremecedor
La ficha
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Fuerza nueva
Formación: José Ramón Rodrgiuez 'Jota' (voz y guitarra), Florent Jiménez (guitarra), Eric Jiménez (batería), Banin Fraile (teclados), Antonio Arias (bajo), Francisco Contreras 'El Niño de Elche' (voz). Lugar y fecha: Teatro Lope de Vega; miércoles, 16 de febrero de 2022. Aforo: Lleno
Camisas azules de uniforme y antifaces blancos de nazarenos, que bien podrían ser los del Cristo de la Victoria que todos los años abre la Semana Santa sevillana pasando a pocos metros de este Teatro Lope de Vega, componían la iconografía que nos recordaba esos tiempos de victoria, presentes también en las imágenes proyectadas y en la música que las acompañaba, estridente a veces, marcial otras. Con cada uno de los seis músicos ya en su lugar, una introducción suave le da voz al Niño de Elche: Santo Dios, fuerte, inmortal, líbranos de todo mal. No es una saeta, vendrá más tarde; escuchábamos una súplica al Señor con la entonación de Andaluces, levantaos. De repente la súplica se transformó en urgencia. Este Santo Dios no era el Himno de Andalucía, pero su trueno final tendría que servir para despertar a los andaluces y levantarnos a exigir tierra y libertad.
El Niño después retorció el villancico hecho farruca que Manuel Torre nos legó, se dejó las s’entrañitas suyas en la Mariana y a dúo desequilibrado con Jota en La Cruz buscó a Dios entre la niebla, vivo, activo; un Dios completamente Otro, el de Machado, no el venerado en nuestra religiosidad tradicional. Cuatro piezas ya y en todas mencionaban a Jesús. Al igual que el del galileo, el controversial reino de Fuerza Nueva no es de este mundo.
El mejor momento fue La canción de los gitanos; excelso Eric en la batería, sublime Antonio en el bajo, majestuoso Florent en la guitarra, excepcional Banin en los teclados; a Jota le sentimos como siempre, en lo profundo del desatino de vivir nuestra agonía por entender lo que canta, que ya nos gustaría. Tampoco logramos entender siempre al Niño, y eso pesó cuando en Tendrá que haber un camino teníamos que imaginarnos al Morente que le puso voz a esta caña con Los Planetas para entender adónde nos llevaba. Y por eso se ha caído la quinta estrella de la valoración.
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