María Terremoto y Samuel Serrano | Crítica Brillantez y poderío vocal

Samuel Serrano presentó sus cantes por vez primera en Sevilla. Samuel Serrano presentó sus cantes por vez primera en Sevilla.

Samuel Serrano presentó sus cantes por vez primera en Sevilla. / Manuel Aranda/Grupo Joly

Más que joven emergente, María Terremoto es una estrella de lo jondo desde que el gran público la conociera en la Bienal de 2016, donde se alzó con el Giraldillo Revelación de ese año. Así lo demuestran sus maneras, su dominio escénico, su facilidad para conectar con el público y trasmitir su mensaje que, dentro de los cánones familiares, va mucho más lejos de los límites del cante jerezano, como demostró anoche con citas a Camarón, Pastora Pavón o Juana la del Revuelo, entre otras. Su poderío vocal es su gran baza y en poco tiempo su estilo ha ganado madurez, brillantez, facilidad. No obstante, el cante también está en los matices, en el susurro, en otras cualidades, más allá de las puramente físicas, que irán apareciendo sin duda con el tiempo.

Samuel Serrano también demostró madera cantaora. Aunque chipionero, sus formas apuntan a la Plazuela jerezana, más concretamente a la familia Agujetas, con la que está emparentado. Así vimos que sus referentes por soleá y seguiriyas son los creadores de los estilos cortos y directos de Jerez, Manuel Torre, Tío José de Paula, etc. Resulta tan espectacular este intérprete por seguiriyas que adelantó las bulerías para cerrar su pequeño recital con este cante. Por alegrías su referente es el gran Rancapino de Chiclana, maestro de las formas rudas y trabadas en tanto que en las bulerías hizo también guiños camaroneros para los estilos ligados, romanceados. Es un cantaor singular que dice la letra con el corazón en la boca, sin atender tanto a los matices rítmicos o melódicos como a la emoción en el estado más básico. El futuro es de ellos, también el presente.

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