mata hari. la última mentira | Crítica de teatro

Mata Hari se escribe con M de mujer

Rosario Lara da vida a Mata Hari en su último espectáculo Rosario Lara da vida a Mata Hari en su último espectáculo

Rosario Lara da vida a Mata Hari en su último espectáculo / Curro Medina

La actriz Rosario Lara está viviendo un renacimiento creativo desde que en 2014 fundó su compañía La Turista. A su faceta de intérprete ha sumado la de autora y productora y ya ha estrenado cuatro obras: Las Santas, Las otras y Lola en soledad. En Mata Hari. La última mentira hace algo dificilísimo: ahonda en la feminidad desnudándose, en su sentido más literal, dando vida a una mujer, que como la mítica Carmen, se defendió con las armas de las que disponía en un mundo de hombres que tiene a la Primera Guerra Mundial de fondo. La mujer conocida como Mata Hari murió fusilada en 1917 a los 41 años. Rosario Lara le alarga la vida y la convierte en coetánea de la Dietrich bajo el yugo nazi en Alemania.

Lo que hace Rosario Lara en escena es de una generosidad impresionante. Exorciza todos los prejuicios de siglos de educación contra la mujer para hablar con una soltura sobre el sexo que convierten a su Mata Hari en una heroína moderna que reivindica su cuerpo y su deseo por encima del hombre. Estamos ante una vida de mentira, quizás, el texto se recrea demasiado sobre este concepto y filosofa más de la cuenta, la que fraguó Margaretha Geertruida para sobrevivir, y vivir bien.

La Lara se ha rodeado de grandes profesionales. Ha dejado que la dirija Gregor Acuña-Pohl y Vicente Palacios ha creado un arcón con infinitas posibilidades, incluido un momento Java. La iluminación de Santi Martínez es eficaz y realza en todo momento (permitidme la broma) a la diva. Juan Manuel Guerra adorna el espacio sonoro y Manolo Cortés, el hombre imprescindible del teatro andaluz, se ocupa del estilismo. Hasta ha contado con el fotógrafo Curro Medina para crear un cartel y una imagen que definen la seriedad del proyecto.

Ojalá la obra pueda verse en los teatros para que crezca como se merece.

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