Pablo Pineda logra la Concha de Plata al mejor actor en San Sebastián

Cine

El filme chino 'City of life and death', de Lu Chuan, obtiene la Concha de Oro y Lola Dueñas la de Plata a la mejor actriz.

Efe

San sebastián, 26 de septiembre 2009 - 18:25

El actor Pablo Pineda se ha convertido en la primera persona con síndrome de Down en ganar la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián, en el que la película china City of life and death, de Lu Chuan, ha obtenido la Concha de Oro y Lola Dueñas ha sido elegida mejor actriz.

Lola Dueñas y Pablo Pineda protagonizan la película de los debutantes Álvaro Pastor y Antonio Naharro Yo, también, una cinta sobre la relación entre un mujer solitaria que encuentra en un joven con síndrome de Down el refugio que buscaba y que ha obtenido también una mención especial del Premio Signis y el Premio a la solidaridad de la Asociación de Donantes de Sangre de Guipúzcoa.

Contra todo pronóstico, el cineasta argentino Juan José Campanella, su película El secreto de sus ojos, elegida por Argentina para competir en los Oscar, y su protagonista, el actor Ricardo Darín, se han ido de vacío, ya que la Concha de Plata al mejor director ha correspondido a Javier Rebollo por el filme La mujer sin piano.

El Premio Especial del jurado, que ha estado presidido por el cineasta francés Laurent Cantet, ha sido para la película francesa Le refuge, de François Ozon, y el Premio Fipresci, que concede la crítica internacional, ha ido a parar a la cinta española Los condenados, de Isaki Lacuesta.

El jurado, formado por el director coreano Bong Joon-ho, el actor mexicano Daniel Giménez Cacho, la actriz española Pilar López de Ayala, el director de cine y teatro británico John Madden, la directora iraní Samira Makhmalbaf y la actriz portuguesa Leonor Silveira, ha decido conceder el premio a la mejor fotografía a City of life and death y el de mejor guión a Blessed, de la australiana Ana Kokkinos.

Sorprendente ha sido el Palmarés de esta 57ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, ya que la gran mayoría de las quinielas de los acreditados en el certamen apostaban por Juan José Campanella y Ricardo Darín por El secreto de sus ojos y por Carmen Machi, protagonista de La mujer sin piano.

Si por algo pasará a la historia esta edición es porque su jurado lanza internacionalmente a Pablo Pineda, que a sus 35 años es, además de la primera persona en tener una titulación universitaria con síndrome de Down, en el primer actor con una discapacidad de este tipo en conseguir un premio de cine de carácter internacional.

Pablo Pineda, cuyo galardón no ha sido muy bien recibido por la prensa por considerarlo políticamente correcto, no es la primera persona con síndrome de Down en protagonizar una película -aunque él prefiere dedicarse a la docencia, que es para lo que estudió-; hay que recordar a Guillem Jiménez protagonista de León y Olvido, del director gallego Xavier Bermúdez.

Pero pocas son las personas con algún tipo de minusvalía que terminan formando parte de algún palmarés cinematográfico. Un caso a recordar ocurrió este mismo año, cuando cantante del grupo La Excepción, Juan Manuel Montilla Langui, afectado por una parálisis cerebral que dificulta sus movimientos, conseguía el Goya al mejor actor revelación por El truco del manco, de Santiago A. Zannou. Y en 1986 la actriz sordomuda Marlee Matlin recibió un Oscar por su papel en la película Hijos de un Dios menor, de Randa Haines.

La película ganadora de la Concha de Oro, la china City of life and death, de Lu Chan, es un superproducción sobre la invasión de Japón a China en 1937, muy aplaudida por la crítica, y basada en el episodio conocido como la violación de Nankín.

Además de a la Sección Oficial, a la que concurrían 17 películas, entre los galardones paralelos el público ha elegido como mejor película Precious, de Lee Daniels, y como mejor europea Desert flower, de Sherry Horman; los jóvenes han votado por la turca-alemana The children of Diyarbakir, de Miraz Bezar, y el premio Horizontes Latinos ha sido para la uruguaya Gigante, de Adrián Biniez, con una mención especial en este apartado para Francia, de Israel Adrián Caetano.

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