ORQUESTA SINFÓNICA CONJUNTA US-CSM | CRÍTICA Un proyecto musical que se consolida

Orquesta Sinfónica Conjunta US-CSM Orquesta Sinfónica Conjunta US-CSM

Orquesta Sinfónica Conjunta US-CSM / A.M.M.

Se va consolidando, afortunadamente en esta ciudad de tantas iniciativas muertas por la indolencia de quienes más deberían velar por ella, el proyecto pedagógico y, aún más, artístico, de la Orquesta Sinfónica Conjunta. Con el apoyo de la Hispalense y el concurso de los músicos del Conservatorio Superior, Juan García va cada año perfilando el sonido y estableciendo una disciplina de trabajo cuyos resultados ahí están. Y no es fácil y ello le aporta aún más mérito a la labor de García, porque cada año hay que partir prácticamente de cero con músicos nuevos. Pero García demuestra ser un sólido director y un magnífico pedagogo, porque sorprendió anoche desde un principio el empaste y la calidad del sonido global de la orquesta, especialmente de unas cuerdas que aportaron todo el dramatismo a la obertura de Palatín, toda una sorpresa por su calidad y sus aires netamente franceses.

Gabriel Rodero se enfrentó a una obra desafiante como el peculiar concierto de Gulda, para chelo solista, maderas, metales, guitarra, bajo eléctrico, batería, contrabajo y percusión. Y salió triunfador gracias a su destreza técnica y su capacidad de matización del sonido, en una versión enérgica y brillante.

En La Mer García supo conducir al conjunto por la senda de la claridad y del color.

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