Un ballet blanco entre las piedras

Festival Internacional de Danza de Itálica

El Ballet Nacional de Letonia, que ya visitó en enero el Teatro de la Maestranza, pondrá la nota clásica hoy y mañana con una Suite de 'El Corsario' y el acto II de la mítica 'Giselle'

Las bailarinas Elza Leimane y Alise Prudane.
Las bailarinas Elza Leimane y Alise Prudane. / Víctor Rodríguez
Rosalía Gómez

Sevilla, 04 de julio 2017 - 08:28

A punto de cumplir cien años, el Ballet Nacional de Letonia, fundado en Riga en 1918, ha mantenido siempre una estrecha vinculación con la Escuela Rusa de Ballet Clásico, si bien en los últimos tiempos ha estrenado algunas piezas de danza neoclásica y contemporánea. Entre estas últimas, un Peer Gynt, basado en la obra de Ibsen, con coreografía del esloveno Edward Clug y, en preparación, un Don Juan firmado por el coreógrafo del Ballet de Lausana de Maurice Béjart.

La compañía, que ha visitado el Teatro de la Maestranza en dos ocasiones, con dos obras completas de ballet clásico (en 2013 con Giselle y este mismo año con La Bella Durmiente), pondrá en el Teatro Romano de Itálica los únicos tutús que podrán verse en este Festival de corte contemporáneo. El programa, sin embargo, no estará constituido por ninguna de las 17 obras completas que el Ballet tiene en repertorio actualmente. En esta ocasión, la velada, dividida en dos partes, comenzará con una Suite de El Corsario, un ballet inspirado en el poema homónimo de Lord Byron que vio la luz en París en 1956 con coreografía de Joseph Mezilier y, más tarde, fue revisitado para el Bolshoi de Moscú con la coreografía del gran maestro Marius Petipa.

En la segunda parte, el Ballet de Letonia interpretará las escenas más sobresalientes del segundo acto de Giselle, uno de los títulos más destacados de su propio repertorio y, junto a El lago de los cisnes, tal vez el más representado y aplaudido de entre los denominados ballets blancos.

La célebre y emotiva historia del noble Albretch y la campesina Giselle (ballet romántico con música de Adolphe Adam y coreografía de Coralli, Perrot y Petipa) es también la que más veces se ha podido ver en esta ciudad, en la que la danza clásica tiene una presencia realmente escasa. Entre sus visitas se cuentan las de la Ópera de París de la Expo 92 y la mítica versión del Ballet de Cuba, pasando por las versiones de Víctor Ullate y la del mismo Ballet de Letonia.

A la presentación del espectáculo, que tuvo lugar ayer en la sede de la Diputación Provincial, acudió el director artístico de la compañía, Aivars Leimanis, junto a la primera bailarina Elza Leimane, que interpretará hoy y mañana el papel de Giselle, y a la también solista Alise Prudane, que será Mirtha en el citado ballet y una de las Odaliscas de El Corsario.

Lemainis, quien se mostró feliz y satisfecho de volver a Sevilla y de presentarse en el Teatro Romano de Itálica, a pesar del calor, es también responsable de la puesta en escena de las dos piezas, así como de una buena parte de la coreografía de El Corsario aunque, según afirmó, "lo he hecho de tal manera que nadie podrá diferenciar lo mío de lo que hizo Petipa".

El Ballet Nacional de Letonia tiene actualmente en nómina nada menos que a 70 bailarines. De ellos, 40 participan en la gira, 35 de los cuales bailarán esta noche en Santiponce. En Riga, además, sigue manteniendo una Escuela, con 120 alumnos actualmente, que nutre desde hace años a la compañía titular.

"En esta época tan movida, puede que seamos la última compañía en Europa cuyos bailarines proceden en un 95% de su propia escuela. Esto, aunque no lo parezca, es un hecho fundamental para mantener el estilo de nuestra danza y una tradición que no debe morir", añadió el director.

Esta noche y mañana a las 22:30 en el Teatro Romano.

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