Festival de Cine de Sevilla | Joy | Crítica

Atrapadas en el círculo de la trata

Joy Anwulika Alphonsus y Precious Mariam Sanusi en una imagen de 'Joy'. Joy Anwulika Alphonsus y Precious Mariam Sanusi en una imagen de 'Joy'.

Joy Anwulika Alphonsus y Precious Mariam Sanusi en una imagen de 'Joy'.

Se testimonios reales de mujeres nigerianas atrapadas en redes de prostitución en Europa, el periplo de ida y vuelta de la mujer del título (Joy Anwulkia) y la joven recién llegada que ésta intenta redimir bajo su tutela, chantajeadas por sus explotadores, esclavizadas o violentadas por sus clientes y condicionadas por sus propias supersticiones.

Tras la apertura que muestra una cruda ceremonia de Juju, un ritual que secuestra el alma de la mujer, Mortezai apenas consigue sostener la ilusión documental y objetiva de su propuesta durante 25 minutos. Asoman entonces, inevitablemente, las marcas algo sobreescritas del drama extremo, la confrontación implacable con la madame que explota bajo amenazas a sus propias mujeres, en el que parece el apunte más interesante y ambiguo sobre el carácter no necesariamente masculino de este tipo de sometimientos y extorsiones.

Lo que viene a continuación intenta discurrir por una aparente transparencia y objetividad de los hechos pero no consigue, empero, despejar la sensación de asistir a un calculado trazado de lo inevitable que anula por completo la idea de voluntad (apuntada con antelación), a un constante quiebro de los acontecimientos, del encuentro con los servicios sociales a una posible relación liberadora, pasando por la tentación de una escapada que pronto se aborta, para mayor intensificación de identificaciones conceptuales y subrayado didáctico del círculo vicioso y la victimización absoluta de nuestra protagonista y, por ende, de todas las mujeres en su situación. Demasiado.