Sobre la eterna mujer: títere de carne trémula
Carmen. 32 Fit. Cía Bambalina. Guión, espacio escénico y dirección: Jaume Policarpo. Iluminación: David Durán. Marionetas y atrezzo: Jaume Policarpo y Ximo Muñoz. Intérpretes: David Durán, Merce Tienda, Josep Maria Zapater. Lugar: Sala La Fundición. Fecha: Domingo 13 de mayo. Aforo: Un tercio.
¿Qué hacer, otra vez, con Carmen? Los valencianos de Bambalina lo tuvieron claro: aprovechar la popularidad del mito para decantar la escena de posos, prescindir de la explicación, casi de la palabra, para, en el bricolaje entre cuerpos y marionetas, alcanzar y jugar con la propia sustancia del arquetipo. El resultado es, a la fuerza, económico, pues todo se adelgaza para que pase el filtro, pero lo que atraviesa este cedazo brilla con la potencia de la reminiscencia.
Así, tres grandes y polifacéticos actores -en una encrucijada inextricable entre el clown, la danza, la música y el teatro- comparecen como maestros de ceremonias en este buceo lúdico hacia las esencias del mito. Los tres actúan, manipulan el atrezzo y las marionetas y, lo más determinante, se involucran en ellas, es decir, se envuelven en y con ellas: ayudados por anillas o directamente a partir de sus extremidades, el trío genera un ilusionismo básico pero no por ello menos asombroso, estableciendo una mágica conectividad entre la carne y el yeso que alcanza su paroxismo en el encuentro sexual entre el José-títere (pero de manos humanas) y la Carmen real. Y es esta extraña e incómoda subversión por la que títere y humano pueden ocupar el mismo plano desde donde se opera esa enunciación económica de la que venimos hablando: no hay que contar nada; sólo hace falta mostrarlo; no hay casi que articular palabra, basta la onomatopeya, el gruñido acompañado del gesto, la mímica congelada, para dar a entender. Es así que esta Carmen de cabellos largos y torso desnudo no tiene nada más que reír profundamente desde las simas de su mantón para que cualquiera reconozca las teclas antropológicas que en el mito se pulsan.
Con pocos elementos y con el humor como principal condimento para amenizar la mirada distante, Carmen volvió a triunfar entre los adultos.
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