Una IA más señora Danvers que Dalloway

La residencIA | Critica

Cécile de France en 'La residencIA'.
Cécile de France en 'La residencIA'. / D. S.

La ficha

*** 'La residencIA'. Drama/Thriller, Francia, 2025, 110 min. Dirección: Yann Gozlan. Guion: Yann Gozlan, Nicolas Bouvet, Thomas Kruithof. Música: Philippe Rombi. Fotografía: Manuel Dacosse. Intérpretes: Cécile De France, Lars Mikkelsen, Anna Mouglalis, Frédéric Pierrot, Freya Mavor.

Imagínense una institución que pone la más avanzada tecnología al servicio de los creadores, que acude allí una novelista en crisis personal, emocional y creativa, que ponen a su servicio un asistente de IA llamado Dalloway (porque el proyecto en el que trabaja trata de Virginia Woolf: recuerden La señora Dalloway cuya protagonista, por cierto, se llama como la de esta película) y que el programa de IA empieza a tomarse demasiadas libertades.

De esto trata la novela La llave de las sombras de Tatiana de Rosnay (cuyo título se convirtió en Dalloway en la versión original al pasar al cine y en La residencIA en España, lo que para los más viejos tiene ecos de Chicho Ibáñez Serrador), cuatro de cuyas muy vendidas obras ya han sido llevadas al cine. Se comprende que su argumento interesara al director y guionista Yan Gozlan, que ya en El hombre perfecto se había ocupado de un escritor con dificultades para escribir una segunda novela que tuviera el éxito de la primera, en este caso porque se trata de un impostor que había robado el manuscrito que le proporcionó el éxito. Buen director que en sus mejores títulos ha logrado interesantes thrillers, Black Box sobre todo, se mueve con comodidad en esta película que mezcla la creación literaria y la investigación de una trama oscura de manipulación en un mundo futuro en el que la tecnología está controlando las vidas de los ciudadanos.

Ambientada en una aséptica atmósfera high-tech, bien filmada y muy bien interpretada -lo mejor de la película- por el trío femenino Cécile de France (la escritora), Mylène Farmer (la voz de la IA: espléndidamente perturbadora en la versión original) y Anna Mouglalis (la responsable del centro, de sugestivo apellido con eco de villana: Dewinter, alusión a la milady espía de Richelieu o a la primera señora de Maxim, señor de Manderley), con un excelente apoyo masculino de Lar Mikkelsen y Frédéríc Pierrot, la película logra mantener la tensión hasta desembocar en un final sorprendente. No es poca cosa. Con tantas alusiones a Woolf, Dumas y Du Maurier, cabe jugar a que la manipuladora IA, más que Dalloway, sea una señora Danvers sin el perturbador rostro de Judith Anderson.

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