elisabeth leonskaja. pianista

"La música no tiene por qué ser cara"

  • La legendaria intérprete georgiana regresa a Sevilla para ofrecer hoy en el Espacio Turina el recital extraordinario que inaugura el ciclo camerístico que programa Andalucía Clásica

Elisabeth Leonskaja. Elisabeth Leonskaja.

Elisabeth Leonskaja. / Marco Borggreve

En el podio de la interpretación musical desde hace décadas, la pianista georgiana Elisabeth Leonskaja (Tiflis, 1945) regresa a Sevilla para inaugurar hoy, con un concierto extraordinario, el ciclo camerístico que Andalucía Clásica ha diseñado para el Espacio Turina. Leonskaja, hija de padres rusos y señalada a menudo como la última Dama de la escuela soviética, centrará su recital en Franz Schubert, el gran compositor de Viena -la ciudad donde ella reside desde su salida de la URSS en 1978-, del que interpretará la temprana Sonata en la menor D 537, la Fantasía del Caminante D 760 y la última que compuso, la Sonata en si bemol mayor D 960, una de las predilectas para leyendas del teclado como su maestro Richter o Barenboim. El recital (20:30) es gratuito para los menores y las entradas cuestan 15 euros. Un lujo al alcance de todos.

-¿Por qué ha elegido Schubert para su regreso a esta sala sevillana que ya conoce?

-Terminaré la semana que viene de grabar todas las sonatas de Schubert aunque no son las mismas que tocaré en Sevilla. Nos quedan por registrar en Bremen, en una vieja radio acondicionada como auditorio y estudio, las primeras que compuso. Para mi regreso he elegido un programa popular, que todo el mundo podrá reconocer, disfrutar y amar, de ahí la idea de incluir la célebre Fantasía del caminante o la última sonata que compuso, la D 960, que muchos consideran su mayor logro en esta forma. Quiero que este recital sea como la primera copa de champán, el brindis con el que arrancará en Sevilla un ciclo realmente hermoso y estimulante.

-La Asociación Andalucía Clásica, la promotora que organiza este ciclo y de la que es socia su representante artística Andreea Butucariu, quiere acercar al sur conciertos de alta calidad artística con una vocación didáctica clara. La música ha sido precisamente, en España, una de las mayores víctimas de la crisis.

-La crisis ha hecho daño en todas partes pero es ridículo que un concierto cueste cien euros porque eso impedirá que la gente vaya a varios y visite auditorios diversos. La música no tiene por qué ser cara. La música cambia la experiencia humana, la enriquece, por eso debería ser el pan nuestro de cada día y no algo excepcional. Me entusiasma que los niños tengan entradas gratuitas para estos recitales y puedan descubrir por sí mismos si esto les gusta o no, si les concierne. Porque la experiencia de la música en directo no tiene nada que ver con oír un disco o acceder a ella por el ordenador.

-Ha tocado con las principales orquestas internacionales y aquí, en Sevilla, es fiel a la Real Orquesta Sinfónica y al Maestranza. Pero ¿cuánto le debe su carrera a la música de cámara?

-Me encanta tocar con cuartetos y quintetos. Mi trabajo con el cuarteto Emerson o el Borodin marcó un tiempo delicioso de mi vida, comencé colaborando con ellos cuando era muy joven, así que la música camerística ha sido esencial en mi formación.

-¿A qué colegas pianistas oye con mayor frecuencia? ¿Está en contacto con los jóvenes talentos de la escena española?

-De la generación joven me gusta mucho el ruso Daniil Trifonov (Nizhni Nóvgorov, 1991), que tiene un corazón antiguo. De la mía admiro absolutamente a Radu Lupu. Me gustan mucho Martha Argerich y María Joao Pires, ambas tan diferentes, y encuentro que Sokolov es un maestro inmenso. De la escena española me interesa especialmente el sevillano Juan Pérez Floristán, que estudió conmigo y lleva su carrera con una gran seriedad, rigor y honestidad.

-Sus seguidores suelen destacar su elegancia sobre el escenario tanto como su timidez fuera de él. ¿Qué se dice a sí misma antes de enfrentarse al público?

-La reacción de cada público es distinta, cada espectador se llevará a casa algo distinto. Por eso en cada recital trato de abrir mi corazón y mi espíritu.

-¿Qué le interesa más de España y su cultura?

-Tengo un pequeño apartamento en San Sebastián y vengo con frecuencia a España, con mi paraguas. Del sur me encanta la vida que se palpita en la calle, las calles cargadas de historia y el flamenco. Aunque no entiendo cuanto dicen los cantes, me tocan el corazón y siempre que puedo busco recitales y propuestas íntimas; es un arte realmente grande el flamenco.

-En su desarrollo musical fue esencial su trabajo con Sviatoslav Richter, de quien se la considera heredera. ¿Cuáles son los ideales de la escuela rusa que siente más próximos?

-La escuela rusa de interpretación es muy importante hoy en todas partes, no sólo en música: en pintura, danza, teatro... Los profesores son esenciales en nuestra vida y los años de formación nos deben ofrecer las herramientas para ser quienes deseamos ser, para encontrar tu propio camino y desarrollarte. Las primeras reglas son las más importantes y eso la escuela rusa siempre lo tuvo muy claro.

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