¿Un nuevo rubens?
El profesor Díaz Padrón, antiguo conservador de pintura flamenca del Prado, atribuye al pintor un lienzo que Patrimonio Nacional considera anónimo.
El profesor Matías Díaz Padrón, antiguo conservador de pintura flamenca en el Museo del Prado, aseguró este viernes haber descubierto en los fondos del Palacio Real de Madrid la autoría de un lienzo, El rapto de las sabinas, realizado por Rubens y por Gaspar de Crayer. Según Díaz Padrón, se trata de un "lienzo enorme, de cuatro metros, que está catalogado como una pintura anónima del siglo XVIII". "Como muchas otras obras, hay mucho aún por estudiar", afirma el profesor. El lienzo, que se encuentra en un "estado lamentable", coincide en "tema e historia" con una de las últimas obras que encargaron a Rubens antes de morir. Según Díaz Padrón, la pintura se habría realizado por deseo de Felipe IV de Austria para el Salón de los Espejos del Palacio Real.
Según indica el profesor en su investigación, "Rubens trabajaba angustiado por terminarlas con la prontitud que el monarca exigía". Sin embargo, el artista tan sólo habría realizado el boceto y el diseño, ya que murió al poco tiempo, en 1640, un hecho que despertó "la desesperación" por decidir quién podría terminar tanto esta obra como otro encargo realizado al pintor flamenco, La reconciliación de sabinos y romanos. En un principio, dice Díaz Patrón, se presentó Van Dyck, "quien no se decidió a terminar las obras por cierta vanidad", y finalmente habría sido el belga Gaspar de Crayer quien culminó el trabajo. En palabras del autor de la investigación, el pintor, "muy relacionado con España", fue escogido por su "gran nivel", según consta en varias fuentes literarias. Una de las cartas escritas por el Cardenal Infante al monarca, y que se incluye en este trabajo, señala que "en las pinturas se trabaja con gran prisa y espero se acabaran las tres muy aprisa, la cuarta estaba sólo dibujada de Rubens y así no ha querido Vandique proseguirla ni tan poco acabar las otras por mas diligencias que se han hecho".
Según cuenta, Díaz Padrón habría descubierto las primeras pistas sobre este cuadro cuando consultó el inventario que se realizó tras una quema en la que desaparecieron varios lienzos. Su sospecha era que El rapto de las sabinas no había desaparecido allí, tal como sostienen algunos investigadores. Además de otorgar autoría a este cuadro hasta ahora anónimo, se habría localizado el lugar en el que se encontraba e incluso un plano de cómo era el salón de los espejos y el espacio que ocupó esta obra de arte. Asimismo, según cuenta Díaz Padrón, existe un boceto y una copia de igual tamaño. Sin embargo, "no se sabe que la original se encuentra enrollada, en un estado bastante triste, ya que se ha saltado la pintura".
Por su parte, un portavoz de Patrimonio Nacional declaró también este viernes que el organismo tiene catalogada la pintura aludida como un anónimo del siglo XVIII y que no ha recibido ningún estudio o publicación sobre una posible atribución a Rubens de esta obra. Las mismas fuentes mostraron su "enorme respeto" por Díaz Padrón, cuyas investigaciones siempre se han tenido muy en cuenta en Patrimonio Nacional. Estas fuentes afirmaron que para cambiar la valoración de una ficha de su inventario es necesario que se aporten informes y estudios científicos, algo que no ha ocurrido por el momento. Además, precisaron que la obra no ha sido pedida para efectuar análisis alguno. El portavoz señaló también que la pintura no se encuentra en estado lamentable, aunque, como ocurre con otras entre las 153.000 piezas que forman las Colecciones Reales, es susceptible de restauración, algo que no se ha hecho hasta el momento al no considerarse una pintura de primer orden.
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