El plan de seguridad visto a toro pasado
La productora entregó el viernes al Ayuntamiento un plan de seguridad en el que se parecía garantizar el rodaje · Uno de los documentos está firmado por los "directores técnicos": recortadores y pastores con experiencia en encierros
La productora Calle Cruzada presentó con fecha del pasado viernes al Ayuntamiento de Cádiz un "Plan de Seguridad y Salud" para el desarrollo del encierro de toros previsto en el casco histórico de la capital con motivo del rodaje de la película Knight and Day. En dicho plan, un documento al que ha tenido acceso este periódico y que en ese momento -ahora no- pareció fiable para los responsables municipales, se explican los detalles técnicos del vallado -incluido el que estrepitosamente falló al ser destrozado por la res- y se informa de los burladeros colocados en las calles de Cádiz, de las características de la manada de novillos destinada a protagonizar el encierro, del lugar en el iban a esperar los animales a que empezara el rodaje -precisamente de donde escaparon hacia la calle Barrié-, del dispositivo sanitario y de Protección Civil necesario, del número de corredores y pastores profesionales que debían cuidar de la manada antes y durante el rodaje, de cómo se usan los astados en la industria cinematográfica o del seguro contratado para cubrir cualquier eventualidad, incluido el desaguisado de los toros atravesando en libre albedrío la ciudad hasta el Campo de las Balas.
Y, como anexo, un documento con el sello de Calle Cruzada y firmado por los tres "directores técnicos del encierro" en el que se confirma, después de una inspección a pie del recorrido, que el encierro será fiable y que todo el montaje reúne las necesarias condiciones de seguridad. Este documento era rubricado por la empresa madrileña Eventauro, especializada en la organización de encierros y espectáculos taurinos en la comunidad de Madrid. De hecho, en el texto se tira de experiencia para validar el encierro gaditano: "El 80% (del vallado y la estructura instalada en Cádiz) ha sido utilizado en otros encierros celebrados en Ajalvir, Pedrezuela, Torrelaguna, Daganzo o Camarma...".
Por cierto, que en este plan no se halla ninguna referencia al que la productora vino a llamar "Plan B", por el que los toros debían seguir, una vez escapados, exactamente el itinerario que les llevó a la trasera del ahora clausurado Hotel Atlántico.
Fuentes del equipo municipal de gobierno explicaron ayer a este periódico que el Ayuntamiento elaboró para el rodaje el plan de tráfico, que incluía los tramos de calles cortadas al tráfico, los circuitos de seguridad abiertos a la circulación, los circuitos de urgencias hospitalarias para llegar a San Rafael, La Salud o el Puerta del Mar y el servicio policial extraordinario previsto para el día del ensayo y para las jornadas de rodaje.
Pero fue la productora, según las mismas fuentes, la encargada de presentar al Ayuntamiento el plan de seguridad del rodaje, con todas las especificaciones ya explicadas. Este plan recibió el visto bueno municipal al considerar que estaba rubricado por "personas con experiencia" pertenecientes a una empresa habitual en la organización de espectáculos taurinos.
Dicho de otra manera: el Ayuntamiento se fió de un plan que, a toro pasado, ha demostrado ser un fiasco, pues no ha servido para hacer frente con garantías al riesgo más evidente de un encierro y de la suelta de astados, por muy mansos que sean, por las calles de una ciudad: que los animales se escapen y que, en manada o sueltos, siembren el pánico allá por donde deambulen.
Las fuentes municipales indicaron también que no vieron oportuno verificar las medidas de seguridad incluidas en el informe: "Nosotros no tenemos personal especialista en las medidas de seguridad de encierros, ni en las características del vallado, ni de los burladeros. Y el informe que presenta la productora viene avalado por personas que nos merecían confianza, aunque ahora desde luego no. Ahora les hemos exigido otro informe, elaborado por otras personas. Queremos un experto. Queremos otro plan mejor, porque éste ha fallado".
Pero cuando se le inquiere al Ayuntamiento si no hubiera sido más correcto que el plan de seguridad hubiera estado firmado por un ingeniero o un aparejador, las fuentes vuelven a reafirmarse en la fiabilidad otorgada a los firmantes por la empresa Eventauro, tres personas que aparecen como directores técnicos del encierro, que aportan número de registro en el Ministerio del Interior como profesionales taurinos, y que son en verdad 'expertos' recortadores y pastores en los distintos encierros que organiza la empresa madrileña. Uno de ellos tiene incluso un premio nacional de recortadores logrado en la plaza de las Ventas de Madrid.
Tampoco tiene pensado el Ayuntamiento abrir una investigación para conocer las causas exactas que permitieron la fuga de los astados, algo que sin embargo sí anunció el domingo la propia productora.
Además, de la primera página del plan entregado por la productora, dedicado a las características técnicas del vallado que debía encerrar a los novillos, se deduce que pudo haber escasa sintonía entre lo escrito y algunos de los materiales que finalmente se utilizaron: "Se usarán IPN (vigas o columnas en el argot de arquitectura) sólidas de hierro de 120, embutidos en un tintero de hierro y recibidos con cemento al suelo. Anclajes van soldados y reasegurados con cadenas".
Pese a la descripción técnica de los postes que debían soportar las vallas de seguridad, no se especifica cómo se debían fijar a estos postes las puertas que debían contener a los animales en caso de estampida. Éstas fueron además colocadas el mismo domingo, unos minutos antes de que llegaran los animales a la zona de Novena comprendida entre San Miguel y Barrié, inicio de la gran escapada. Cabe recordar que las vigas en las que se colocaron estas puertas sólo estaban sujetas al suelo, y que se emplearon alambres para sujetar las maderas y minúsculas cadenas para impedir la apertura total de las puertas.
También te puede interesar
Lo último