La voz del 'lied'
El sello Audite celebra los 85 años de Dietrich Fischer-Dieskau con cuatro discos de grabaciones en vivo
Pocas veces un género musical se ha identificado con un intérprete de la forma en que la canción de cámara alemana lo ha hecho con Dietrich Fischer-Dieskau (Berlín, 1925). Aunque no dejó de transitar nunca el universo del oratorio, de la música religiosa o de la ópera, fue efectivamente en el mundo del lied en el que el barítono alemán consiguió a partir de los años 60 fama y prestigio internacionales. En compensación, el cantante se encargó de difundir el género como nadie había hecho nunca: sus discos con grabaciones del período áureo del lied germano, ése que va de Schubert a Wolf, se cuentan por decenas, pero Fischer-Dieskau ha transitado igualmente la música de maestros anteriores y posteriores, prestando notable atención a la creación contemporánea.
La de Fischer-Dieskau es de partida una voz de barítono lírico, espléndidamente apoyada en los graves, con un centro robusto y unos agudos acaso sin el metal que exigen muchos papeles italianos, pero suficientes para el repertorio liederístico. Lo mejor es en cualquier caso la penetración expresiva que con esos medios desarrolló el cantante durante toda su carrera: un variado y sugerente juego de claroscuros y matices, de colores e intensidades, que se apoyaba en un control extraordinario de la respiración. Algunos le reprochan cierta tendencia al amaneramiento a causa de esa obsesión por desvelar hasta el último detalle expresivo de cada palabra. Una objeción menor a un arte supremo.
Retirado de la escena como cantante desde 1992, Fischer-Dieskau acaba de cumplir 85 años, y el sello Audite ha querido homenajearlo con cuatro discos que recogen grabaciones en directo de la radio berlinesa, jamás editadas a partir de las cintas originales, que es lo que la marca alemana hace ahora para darles un relieve sonoro como nunca habían tenido estos registros publicados ya por sellos corsarios hoy casi inencontrables.
Las grabaciones más antiguas datan de 1951 (seis lieder de Beethoven) y 1953 (tres canciones del Des Knaben Wunderhorn de Mahler) con acompañamiento de Hertha Klust. El disco se completa con una curiosidad: dúos muy poco frecuentados de diferentes colecciones de Schumann (opp.34, 37, 74, 78 y 101), que el barítono cantó con Julia Varady en 1977, el mismo año en que esta gran soprano de origen húngaro se convirtió en su cuarta esposa. De 1971 data una grabación mayúscula, un recital dedicado íntegramente a Mahler y ofrecido junto a Daniel Barenboim en la Philharmonie de la capital alemana.
Otro de los compositores de los que Fischer-Dieskau dejó huella integral fue Johannes Brahms, que es el protagonista exclusivo del tercer disco, sacado de una toma de septiembre de 1972 con Tamás Vásáry como acompañante. Lo más inusual llega en el cuarto CD: una serie de canciones sacras de Max Reger con acompañamiento organístico grabadas en 1972, una obra del compositor suizo Heinrich Sutermeister (1910-1995) registrada en 1989, también con el órgano como compañero (en ambos casos, el organista es Ulrich Bremsteller), además de unas canciones de Paul Hindemith, con Aribert Reimann en el piano, en un registro de 1979. Documentos impagables de uno de los grandes artistas de la segunda mitad del siglo XX.
Dietrich Fischer-Dieskau, barítono. Daniel Barenboim, piano Audite (Diverdi)
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