Análisis

Samuel Silva

Las formas y la forma

El regreso de Lorenzo Serra Ferrer ha reconducido la trayectoria deportiva del Betis hasta devolver la ilusión a todos los suyos, pero es difícil solucionar en meses tantos años de ineptitudes futbolísticas. Si, además, existen situaciones enquistadas por cuestiones individuales más que por el bien de la propia entidad, todo se vuelve más enrevesado. Y también más difícil de entender para un aficionado que sólo quiera disfrutar con el fútbol.

Este nuevo Betis de la modernidad -quizá va ya por la tercera o la cuarta al estilo de la imparable- con dirigentes alejados de todo lo que no sea el poder del dinero, vuelve a caer en un error de su pasado más reciente. Si a Manuel Ruiz de Lopera se lo criticó, con razón, por menospreciar a esa historia que representan sus ex jugadores más emblemáticos, ahora también se ha venido desairando a esos estandartes que lo han sostenido en sus momentos más delicados.

El último nombre de esta lista es el de Antonio Adán como antes lo fueron Rubén Castro, Dani Ceballos o Pepe Mel. Nombres proscritos para algunos que sí se empeñan en elevar a los altares a los Petros o Pezzella de turno. O a Sara o Andersen, ¿guardianes? de la misma portería de la que Adán se ha ganado un sitio entre los mejores de siempre.

Los que están acostumbrados a una lógica mercantilista que les permite finiquitar lo más sagrado del periodismo, y que incluso se dedican a ofrecer lecciones de cómo ejercerlo, argumentarán que los profesionales que defienden las 13 barras se encuentran muy bien remunerados, sin reparar en ese factor humano que engrandece cualquier colectivo. Cuando se premia con arbitrio y sin atender a los méritos, cuando sólo se recompensa al avispado que aplaude al gobernante de turno, luego no se puede exigir reciprocidad.

PD: Adán pasará hoy por el quirófano. ¿Será Getafe su último encuentro con el Betis? Vaya forma sería de despedirse...

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