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Análisis

Pilar cernuda

No es política, es rencor

Ocurre con frecuencia, no sólo en política sino en el mundo empresarial, cultural, educativo, deportivo... No siempre se elige a los mejores sino a los contrarios de aquéllos por los que se siente un profundo rencor.

Nunca se ha sabido bien el porqué de la inquina entre Cospedal y Soraya, aunque se sabe perfectamente el origen de la que siente Aznar por Rajoy: el primero nunca soportó que el segundo tuviera vida propia. Cuando Rajoy decidió hacer todo lo contrario de lo que hicieron con él y convocó un congreso para que los militantes eligieran a su sucesor, resulta que el supuestamente democrático proceso de primarias es un regreso a la primera fase: no se dilucida quién puede dirigir un PP potente que deje definitivamente atrás la corrupción y determinadas actitudes.

Lo que se visualiza es que el PP decide entre Aznar y Rajoy y además el rencor prima por encima de los intereses del partido y de España: Cospedal se alinea con Casado -aunque lo había calificado como el candidato de Aznar- para ver si así manda por fin a las tinieblas a la dirigente a la que detesta. Sin que esta afirmación signifique que Soraya no haya puesto nada de su parte para abundar en la animadversión, pero al menos habrá que admitir que en su campaña está teniendo buen cuidado de huir de las agresiones personales y, a pesar del acoso y del pacto entre perdedores, se ha guardado de arremeter contra compañeros de partido.

Las animadversiones personales, las venganzas de medio pelo, el despecho y las rivalidades de patio de colegio contaminan un proceso en el que se decide quién puede dirigir un partido que debería tener un papel relevante en una España de futuro incierto. Con un Ejecutivo minoritario que no puede gobernar sino presentar lista de promesas, obligado a pactar lo que sea con independentistas y a ceder ante un partido antisistema si no quiere que Sánchez regrese a Pozuelo sin completar el resto de legislatura. En esa situación de emergencia, el único partido con experiencia de Gobierno que mejor puede plantar cara a un Sánchez que no se sabe a dónde puede llevar al país, está metido de lleno en una dinámica de rivalidades personales que no auguran nada bueno. Con FAES entrando abiertamente en la batalla con un falso argumento ideológico que no oculta la inquina de Aznar a Rajoy. ¿O es que alguno de los que van a votar a Casado piensa seriamente que Rajoy y Soraya se cargaron los valores del PP? Es lo que faltaba por oír. Del mismo equipo que ellos dos formaban parte Cospedal, Casado, Zoido, Maroto, Catalá, Montserrat, Levy...

Que no nos hagan comulgar con ruedas de molino: esto no va de ideologías ni de regeneración, sino de rencor puro y duro.

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