Adiós San Valentín, hola 'satisfayer'

El fluido de San Valentín se perdió como el último beso. Pero sus vibraciones permanecen

16 de febrero 2022 - 10:00

Enamorados y enamoradas, amados y amadas, dejados (o dejadores) y dejadas (o dejadoras)… Todos y todas (y todes) estamos de enhorabuena tras el fluido romántico que nos ha traído San Valentín. Sea con agua de rosas o con agua de borrajas, lo cierto es que las vibraciones de San Valentín continúan gracias al satisfayer que hemos podido adquirir para evocar con agrado y satisfacción al santo patrón del amor (de ahí, nunca mejor dicho, lo de las vibraciones).

De San Valentín, aquel obispo mártir de la Umbría italiana, que murió decapitado por el emperador Claudio II El Gótico por casar en secreto a soldados profesionales (cuenta la leyenda que devolvió la vista a una damisela ciega, hija de uno de sus ejecutores), hemos pasado a San Calentín. Su ardiente advocación, escrita en forma de grafiti, la hemos visto más de una vez por el dédalo de las sucias calles del entorno del Pozo Santo.

El lunes pasado vimos a más de un transeúnte llevando su ramo de rosas. Igual que con el muy cursi Día del Libro y de la Rosa, siempre nos acordamos de que no hay rosas más duraderas que las de plástico: nunca mueren. Por San Valentín, convertido en San Calentín, se regalan no solo rosas y cenas con afrodisiacos y velitas de pávida luz en hoteles con encanto. Está de moda regalar satisfayer para él y para ella. De hecho, nos enteramos que la tienda Vive SexShop, de Mairena del Aljarafe, propuso a través de redes sociales una gymkhana por las calles más recoletas de la ciudad en las que había que descubrir una serie de cajitas con juguetes eróticos en su interior. El premio por cada cajita hallada consistía en un satisfayer. Nos ha recordado esta gymkhana a una especie de Ocnos cernudiano, pero donde la carnalidad de la memoria se convierte en eyaculación de la gloria bajo los primorosos cielos del Mediodía.

En este mismo periódico (sección De Compras), hemos estado indecisos ante la irresistible oferta que se nos hacía bajo el reclamo "Sorprende por San Valentín: satisfayer para él, para ella o para disfrutar en pareja. De ahí las excelencias del llamado Satisfayer Pro Traveler (succionador de viaje con 11 niveles de éxtasis), el Satisfayer Men Classic (eficacísimo estimulador de pene recubierto de piel sensible) o el llamado Satisfayer Double Joy con App (vibrador en forma de U para la pareja que garantiza un placer de lo más democrático en el clítoris de la Eva de turno, el punto G y el mandoble del usuario).

El fluido de San Valentín se perdió como el último beso. Pero sus vibraciones permanecen. Es la hora del amor propio.

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