LOS mayores lo recordarán, como me ocurre a mí, con ternura. Cuando mirábamos la cartelera cinematográfica de hace cuarenta años, junto a los títulos de las películas nos encontrábamos con una advertencia con la recomendación moral sobre las mismas. ¿Cuántos títulos aparentemente inocuos vimos etiquetados "para mayores con reparos"? ¿Cuántas obras, por mor de la censura, fueron calificadas como "gravemente peligrosas"?

¿Y qué ocurre a fecha de hoy en nuestras televisiones? Puede resultar chocante que un sinfín de películas de las emitidas en 'Historia de nuestro cine" sean recomendadas "para mayores de 18 años". Prácticamente todas las pertenecientes a las décadas de los 70, 80 y 90, e incluso algunas anteriores. Mientras contenidos televisivos mucho más discutibles se queden en un generoso "para mayores de 7 años".

Alguien debería revisar dichas calificaciones. Las unas y las otras. Recuperen cualquiera de esas películas para mayores de 18 años, desde Colorín colorado o Un casto varón español hacia atrás, hasta donde quieran. Y cotejen a continuación con cualquiera de los contenidos que ofrece La Sexta, Cuatro, Telecinco o Antena 3 para todos los públicos o, y esta matización sí es irónica, para mayores de 7 años. La desproporción es tan enorme que habría que revisar de arriba abajo todo el organigrama y el catálogo.

Recuerdo, cuando era pequeño, cómo se me quedó grabada la palabra "escabroso" como lo más siniestro del mundo. Comprendo que El pico de Eloy de la Iglesia y similares puedan ser para mayores de 18 años. Pero cualquier programa de reportajes, incluso cualquier informativo de hoy en día, es mucho más escabroso que una película del Saura de los 70 calificada para mayores de 18. Sería conveniente aplicar al asunto un poco de sensatez y actualización.

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