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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Dickens y Einstein contra Castells

Según Einstein la educación debe desarrollar la capacidad general para el pensamiento y el juicio independiente

Nada objetar a que la ley Castells fomente la investigación y que esta y el conocimiento estén en permanente contacto con el mundo empresarial manteniendo una vinculación "lo más estrecha posible" con el tejido productivo de la zona. La universidad no es ni debe ser una isla desconectada de la sociedad en la que y para la que trabaja. Pero, ¿qué sucede cuando es la sociedad la que aísla determinados saberes? ¿Qué sucede con los saberes no productivos según un criterio empresarial y económico? ¿Todos los esfuerzos habrán de volcarse en lo que los estadounidenses llaman STEM, acrónimo de science, technology, engineering, mathematics? ¿La literatura, la historia, la filosofía o el arte son para la sociedad actual esos saberes inútiles que -paradójicamente- elogian Simón Leys (Breviario de saberes inútiles, ensayos sobre sabiduría china y literatura occidental, Acantilado) o Nuccio Ordine (La utilidad de lo inúti y Clásicos para la vida, Acantilado)? ¿Son meros ornamentos o leña que echar a las industrias del entretenimiento entendido en su dimensión menos reflexiva y más plana?

Permítanme citar dos textos que enfrentan dos modelos educativos. En Tiempos difíciles, extraordinario retrato de la revolución industrial, Dickens pone en boca del poderoso dueño de una fábrica que visita un colegio: "Lo que yo quiero son hechos. Educad a esos niños y a esas niñas a base de hechos prácticos. Son lo único necesario en la vida. Sembrad solo hechos y arrancad todo lo demás. Únicamente apoyándose en los hechos positivos, matemáticos, pueden formarse las mentes de los animales racionales; cualquier otro procedimiento será completamente inútil. De acuerdo con este principio educo a mis propios hijos, y es la base también de la instrucción de todos estos niños. Aténgase usted a los hechos, caballero… En esta vida no necesitamos más que hechos positivos, nada más que hechos". El otro es de Einstein, que algo tenía que ver con la ciencia: "La escuela debe siempre plantearse como objetivo que el joven salga de ella con una personalidad armónica y no como un especialista. En mi opinión, esto es aplicable, en cierto sentido, incluso a las escuelas técnicas, cuyos alumnos se dedicarán a una profesión totalmente definida. Lo primero debería ser, siempre, desarrollar la capacidad general para el pensamiento y el juicio independientes". ¿Será esto lo que estorba?

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