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Hombre blanco heterosexual

Se ha impuesto entre cierto feminismo radical el odio hacia el hombre blanco, y más aún si es heterosexual

El otro día leí una entrevista con la actriz Oona Chaplin. La entrevista era muy interesante, pero de pronto me encontré con una frase que me hizo dar un respingo, como se decía en las novelas de Enid Blyton. "¿Lo peor de ser actriz? -decía Oona Chaplin-. El hombre blanco. El hombre blanco que pretende saberlo todo y que no reconoce su privilegio". Dios santo, lo que me llamó la atención fue ese adjetivo, "blanco". La frase me habría parecido perfecta si no fuera por esa absurda referencia al color de la piel. Como hombre que soy -y que odia cualquier clasificación racial-, sé muy bien lo pretenciosos, privilegiados y autoritarios que somos (y no lo digo en tono irónico, sino como aviso a tuiteros). Ahora bien, no entiendo la referencia exclusiva al hombre blanco. ¿Por qué el blanco sí y no el varón de cualquier otra raza?

Pero desde hace unos años se ha impuesto entre cierto feminismo radical un odio insalvable hacia el hombre blanco, y más aún si es heterosexual. El origen de este odio se halla en las facultades de Estudios de Género y para mí es un misterio que quizá deberían estudiar los psiquiatras. Y el problema, que conste, no son las feministas, que tienen sobrados motivos para estar indignadas con muchas cosas que hacemos y decimos los varones. El problema está en la estupidez de muchas ideas que se aceptan porque forman parte del sonsonete seudo-feminista. ¿Por qué tiene que estar mal todo lo que hace un varón heterosexual blanco, y en cambio no se nos dice nada de los africanos polisexuales (que supongo que alguno habrá), o de los esquimales pansexuales (que supongo que también los habrá)? ¿Y qué pasa con los melanesios demisexuales, sea lo que sea la demisexualidad?

Vivimos tiempos oscuros. Hay un presidente americano que defiende la tortura y ensalza las mentiras institucionales ("hechos alternativos", las llama). La Unión Europea está en peligro. La histeria y la estupidez se extienden por todas partes. Y en estas circunstancias, no se entiende que algunas mujeres inteligentes se dediquen a soltar tonterías contra los hombres blancos, sólo porque ese odio forma parte de la biblia del feminismo radical. ¿No sería mejor aunar esfuerzos? ¿No sería mejor hacer causa común contra la brutalidad y la estupidez, casi siempre masculinas, por cierto? Pregunto, sólo pregunto.

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