El Metro es la prioridad

Ahora no hay Metro a Santa Justa, ni probablemente lo habrá si se gastan un pastón en llevar el tranvía hasta allí

Ha sorprendido que Ciudadanos, a través del portavoz municipal, Álvaro Pimentel, anuncie su apoyo al tranvía de Nervión y Santa Justa, que sólo defendía el PSOE. La propuesta de Juan Espadas es bienintencionada, pero poco práctica. Tanto el partido naranja como el PP e incluso Adelante Sevilla (antes Participa) se habían opuesto. A derecha e izquierda se entendió que esa inversión no es útil. Podría ser un complemento, en una Sevilla idílica y maravillosamente comunicada; pero los recursos públicos son finitos, y se deben fijar las prioridades. Alargar el tranvía no es prioritario. Es mucho más útil el Metro, cuya ampliación no está garantizada.

Recordemos que la propuesta consiste en llevar el tranvía desde su terminal de San Bernardo hasta Nervión y Santa Justa. Hasta Nervión es obvio que no hace falta. En la línea 1 del Metro, la única existente, hay una parada en la Puerta Jerez (a veces el tranvía del Metrocentro no llega más allá) y otra en Nervión. Por lo que se puede ir en Metro desde la Catedral o la sede del Consejo de Cofradías hasta Nervión.

En cuanto a la estación de Santa Justa, ahora no hay Metro, ni probablemente lo habrá, si se gastan un pastón en llevar el tranvía hasta allí. La estación de Metro de Santa Justa fue contemplada en la línea 2, que algún día sería construida. Van a empezar por la línea 3. Difícilmente se abordará la 2 (que es fundamental, porque llegaría a Sevilla Este y el Palacio de Congresos, además del centro-centro), si le dan prioridad al tranvía de Santa Justa. Por otra parte, entre la estación de San Bernardo (donde termina ahora el Metrocentro) y la de Santa Justa hay frecuentes trenes de Cercanías. Para permitir esa conexión de transporte intermodal se situó allí el final del servicio tranviario.

Otra cuestión esencial: el Metrocentro es un fracaso. Desde 2016 está perdiendo viajeros. En 2019 perdió 134.000 viajeros. Cada año se utiliza menos. En esa dinámica negativa, prolongar el tranvía no es una solución sino agravar un problema. Con una buena red de Metro, el tranvía de Sevilla sólo servirá para pasear a los turistas. No es un servicio competitivo, ni por su lentitud, ni por sus frecuencias, ni por sus recorridos. Y la culpa no es de las procesiones, sino de una mala planificación. El PSOE apostó por los tranvías, y se han columpiado con ellos en media Andalucía. No sólo en Sevilla, también en Alcalá de Guadaíra o en la Bahía de Cádiz.

Álvaro Pimentel debería repensar este asunto. En el transporte hay que garantizar las prioridades, y no se debe perder ni un euro que se pueda destinar al Metro.

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