La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

El PP aprende la lección

Los de Moreno Bonilla saben ya sacarle punta con rapidez a las cartas que envía el Gobierno central

La ministra de Hacienda en funciones envía un motorista al Palacio de San Telmo para ponerle el corsé al presidente Moreno y a su consejero de los asuntos fiscales, Juan Bravo, Petronio del Gobierno del Cambio, árbitro de la elegancia, para que la Junta no se endeude en sitios extraños, que ya se sabe que hay que evitar los tugurios, antros y sitios de mala reputación cuando se trata de pedir dinero. Si el Ejecutivo andaluz quiere euros extras para 2020 debe suplicarlos en casa, en el Fondo de Liquidación Autonómica, conocido de soltera como FLA, de fresa, limón o o cola, búsquelo usted mismo en el fondo del congelador. El caso es que el sagaz Bravo no quiere dinero del FLA, sino de los bancos. Quiere ser independiente del Papá Estado por una cuestión de prestigio y de orgullo, desea poder ir con la cabeza alta a los consejos de gobierno que se celebran los martes de precepto, los que tienen lugar antes de la plática de Richelieu Bendodo. Aquí caben varias opciones. O compramos la teoría de que la Junta está intervenida como si de la aplicación de un 155 fiscal se tratara, que no es nada cierta, lo que nos convertiría directamente en ciudadanos menores de edad, o nos preguntamos por las causas reales de una carta que el secretario general de Hacienda, en nombre del Gobierno, envía a la Junta en el puente de la Inmaculada, una misiva que tampoco debe tener mayores consecuencias, habida cuenta del desvío que se ha de corregir (sólo cien millones de 2018) y de la pericia, soltura y alta preparación del bueno de Juan (Bravo) para hacer frente a la situación. Todo este asunto tiene mucho de política y muy poco de gravedad real. Al PP se le ha echado en cara durante años que no sabía comunicar sus principios, ni mucho menos erosionar al enemigo. Pues eso se ha acabado, como las manchas en la ropa, señora, que decían los anuncios de televisión en otros tiempos. El PP está bordándolo en política de comunicación en Andalucía que ni en los mejores tiempos de Miguel Ángel Rodríguez. La carta del corsé llegó en el puente de la Purísima, como le reconoció Bravo a Jesús Vigorra a primerísima hora de ayer, pero el consejero se la guardó, no dijo ni pío y siguió adelante con la tramitación, debate y aprobación del presupuesto de 2020. Y una vez acabada la barra libre de la fiesta, con el baile de la conga para festejar ser la primera comunidad autónoma en tener las cuentas cerradas para el próximo año, sacamos la cartita del Gobierno de Sánchez para dejar a los socialistas andaluces como aguafiestas de turno. Se llama confrontación. ¿Recuerdan cuando el PSOE decía lo mismo del Gobierno de Rajoy? La historia no se repite, es la misma. Pero el PP ha aprendido. Y ahora aprieta la puya.

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