La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Pide dos cervezas más, Oseluí

¿Eran dos invitados a una boda en el Salvador escapados de la misa? No, eran Juanma y Sanz pisándole la foto a Pablo Casado

Pide dos cervezas más, Oseluí

Hace muy bien el presidente Moreno ("Llamadme Juanma") en destensionar su relación con el PP de Sevilla, una ciudad, por cierto, que siempre lo trata bien. Basta recordar la ovación espontánea que recibió un mediodía de domingo en un restaurante de Los Bermejales, y la de cantidad de actos a los que es invitado. Sevilla valora a Moreno desde su primer día en el Palacio de San Telmo. Otra cosa ha sido su relación con el partido y las influencias negativas que haya podido recibir de su propio entorno. Ayer escenificó un trato cordial con José Luis Sanz, que todo el orbe cristiano sabe desde hace mucho tiempo que es candidato a la Alcaldía por dos razones: por decisión de Génova, que tiene la potestad estatutaria, y porque el aparato nacional venció en el congreso provincial. Moreno ha forzado una foto con gran sentido de la oportunidad y una habilidad meritoria, porque el jueves desembarca la plana mayor del partido en Sevilla y hubiera sido cuando menos extraño que Casado diera su aval a Sanz sin antes haber recibido el espaldarazo (no determinante pero siempre recomendable) de quien es presidente de la Junta y del partido en Andalucía. Moreno no debía quedar por segunda vez como perdedor.

La cumbre de la Cruzcampo tuvo esa frialdad de las cosas forzadas. Mi siempre dilecto Elías Bendodo no estuvo en la cerveza, pero fue fundamental. Allanó el camino en un almuerzo celebrado con Sanz el miércoles en Becerrita, mano a mano en el reservado para dos con puerta corredera. Allí se habló de la necesidad de calmar los ánimos en el PP de Sevilla y de que todos remen a favor de la causa en las autonómicas y, por supuesto, en las municipales. Moreno y Oseluí (como lo llama Zoido) se tomaron la espumosa como tantos invitados a una boda en el Salvador que dejan a las mujeres en el templo oyendo la homilía y se escaquean para regar la plaza de cara a una larga jornada. Tan de cuchipanda parecían que se quitaron las corbatas -el presidente hasta la chaqueta- al comprar patatas fritas en el puesto ambulante. Entrañable estampa.

La próxima vez podrían dar un paseo por la ría de la Plaza de España o acudir a la Plaza de América a dar de comer a las palomas. Cuando se tiene el poder es mucho más fácil imponer la paz orgánica. Nunca debió haber enfrentamiento en el último congreso provincial. Moreno ayer acertó. Qué pensarían notables como Juan Ávila o Beltrán Pérez al ver la instantánea de la cerveza es algo que quizás nunca sabremos. Génova manda en el partido (Roma locuta) y Moreno en Andalucía. Vamos a llevarnos bien y que no falte la rubia fría. Pide otras dos, Oseluí, que el cura raja tela y todavía falta para echar el arroz.

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