Las dos orillas

José Joaquín León

La abuela de Obama

OBAMA tiene abuela, cuya historia es aún más emotiva que la del abuelo de Zapatero. Otro paralelismo entre estos dos mandatarios predestinados a cambiar el mundo. El abuelo de Zapatero, el capitán Juan Rodríguez Lozano, fue fusilado en 1936 por mantenerse fiel a la II República. Aunque luego hayan escarbado en los archivos históricos, para descubrir que en 1934 estuvo con las fuerzas militares de la derecha republicana en la represión de los mineros de Asturias, a los que apoyaba el PSOE, este dato no quita el otro. Es indiscutible que lo fusilaron, como dijo su nieto, que tenía todo el derecho a evocarlo con admiración en su primer discurso de investidura. Recordar a un abuelo que ha sido fiel a sus ideales parece legítimo. Diferente es que se utilice como excusa para reabrir heridas del pasado.

La abuela de Obama se puede convertir en otro ejemplo histórico de fidelidad a sus ideales, si es que la dejan. Esta señora, llamada Sarah Onyango Obama, vive en Kenia y es musulmana, como lo era su difunto esposo. Han intentado convertirla en cristiana (del sector aquí llamado protestante) y bautizarla en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Sin duda, a su nieto Barack este bautizo le beneficiaría, de cara a muchos sectores de EEUU, incluido el lobby judío. Pero, según parece, la pobre señora iba a ser cristianada adventista a la fuerza, y al final se ha arrepentido. Said Obama, tío del presidente, que también es musulmán, estaba indignado. Decía que Mamá Sarah no sabía siquiera lo que iban a hacer con ella. Así que la explicación oficial para suspender el bautizo ha sido que le dolían las piernas.

Para que ustedes vean que estas cosas pasan en las mejores familias, incluso en las mejores familias de Kenia y EEUU. Y menos mal que no la han querido bautizar católica, porque entonces se hubiera liado un conflicto universal. Hubieran aprovechado para arremeter contra Benedicto XVI, incluso hubieran recordado que se opuso a los preservativos en África. Algunos ateos de autobús creen que los papas son elegidos tan sólo para oponerse a los preservativos y criticar a Mahoma, como si no dijeran más cosas, aunque no se publiquen. Pues eso, que menos mal que no la iban a bautizar católica. Y como aquí los adventistas ni fu, ni fa, al plantón de la abuela se le ha dado escasa repercusión. El asunto no será tratado en la próxima convocatoria de la Alianza de Civilizaciones.

No obstante, el caso de Mamá Sarah, la abuela de Obama, es admirable. Que alguien sea fiel a sus ideales ya merece admiración en estos tiempos, en los que muchos no tienen ningún ideal, tan sólo intereses que manejan a su conveniencia. Quiera Dios que dejen a esta abuela en paz con Alá, y que no la bauticen a la fuerza.

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