La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Los adoradores, los nuevos agradaores
Decía Romero Murube que pasear por Sevilla es morirse lentamente en cada esquina. A este paso, lo de pasear por el centro es tropezar frecuentemente en cada esquina. Al colestererol de los veladores le han salido refuerzos: los patinetes incontrolados que son abandonados a su suerte en cualquier lugar con riesgo serio de caída de viandantes. Para no caer el pesimismo es mejor tirar de letras famosas y recordar con voz de Antonio Molina aquello del Están clavadas dos cruces... en el monte del olvido. En este caso el del olvido de la Policía Local, que no se acuerda de recogerlos y aplicar la correspondiente sanción. O los agentes tal vez no den abasto.
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