La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Una comisión más inútil que nunca

La comisión para la recuperación económica de Andalucía es un instrumento inútil

La gente no para de hablar de la constitución de la comisión para la recuperación económica y social de Andalucía. Esperas a que te dejen entrar en un comercio con aforo limitado y tienes que sufrir en la cola la paliza del tío que te habla a dos metros de distancia dándote todo lujo de detalles sobre la presidencia que se la han dado a los de Vox y el cabreo de los grupos de izquierda. Todos estamos pendientes de esta comisión. Nuestro futuro depende de ella, de las conclusiones a las que se llegue tras los sesudos debates que espero que Zancajo (mártir de los nuevos tiempos en la RTVA) nos ofrezca en riguroso directo. Yo estoy que no duermo y no veo la hora en que la comisión comience sus trabajos. No sé cómo no se había constituido ya. Y su denominación es todo un canto al optimismo. Si Andalucía ha de ser recuperada económica y socialmente es señal de que nos iba muy bien hasta antes del 13 de marzo, ¿no? Dicen los socialistas que la comisión nace muerta. No, estaba de parranda. Con la mala fama que tienen las comisiones, no se enteran los políticos que hay que prescindir de estos instrumentos inútiles, que no son otra cosa que nuevos campos para la refriega de baja estofa. En Andalucía, no nos engañemos, no se ha producido un estallido social gracias a los amortiguadores del PER, la economía sumergida y organizaciones modélicas como Cáritas. Con los porcentajes de paro que nos lastran desde que existen cifras oficiales, que esta región funcione es un auténtico milagro. Déjense en el Parlamento de comisiones inútiles que sólo sirven para embrollar y enmierdar el ambiente, y para que se produzca eso que los cursis llaman el desapego de los ciudadanos hacia la política. Dicho con claridad: la gente pasa de los políticos porque ya tienen bastante con resistir en pisos pequeños, llegar a fin de mes y buscar algún motivo con el que ilusionarse. Nos engañaron hasta 2008 haciéndonos creer que teníamos derecho a todo, pero lo que ocurrió fue que todo se derrumbó. Ahora en Andalucía nos venden una comisión en la que estaban de acuerdo los dos grandes partidos, pero que se va al traste porque le dan la presidencia a una formación (Vox) que no creía desde el principio en ella. Y entonces comienza la refriega, vuelan los trastos de una cabeza a otra y los teletipos escupen acusaciones y otros histrionismos. ¿Alguien entiende algo? Llegará el verano, el Parlamento se cerrará y aquí paz y después gloria (nazarenorum). La culpa no fue del chachachá, sino del blablablá. Sus Señorías deberían seguir en casa.

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