LA OTRA TELE

Hyde

No me cuentes películas

COMO si todavía no tuviéramos clara la primacía de las series de televisión como formato narrativo de ficción frente al cine, todavía hay productores que insisten en arrodillarla, en convertir la pequeña pantalla en un accidente económico y en darle al cine la última palabra. A menudo, casi siempre, esa última palabra es un sacrilegio. Las series, lo hemos escrito muchas veces aquí, llegan a donde no llega el cine por la sencilla razón de su duración, su división en episodios, el feed-back que se produce con la audiencia y la menor dependencia que tiene de la taquilla. El riesgo económico es menor y la libertad creativa, inversamente proporcional, mucho mayor. Una serie, repetimos, te permite conocer a sus protagonistas y secundarios mejor que a tus amigos. Sabes de qué pie cojean, cuál fue su amor adolescente, la relación que tienen con su familia, sus secretas ambiciones. Los vemos reaccionar en todo tipo de circunstancias, favorables o adversas, sufrimos, lloramos y reímos con ellos. Pero si algo distingue al formato televisivo frente al cinematográfico, es que en las diez, doce o veinte horas que dura una temporada, asistimos a la evolución de los personajes, algo que difícilmente apreciaremos en el cine. Padrinos sólo hay tres.

Por todo ello resulta terriblemente irritante para cualquier seriófilo que se precie oír las intenciones de algunos estudios de producir películas a modo de series finales, epílogos innecesarios que pueden arruinar el buen sabor de boca que nos quedó tras años de fidelidad a una obra. Porque claro, iríamos a ver la maldita película aunque sólo sea para después despotricar de ella. El crimen está en marcha con Friday Night Lights, por ejemplo, con el agravante de que Peter Berg, su creador, decidió hacer la serie tras dirigir años atrás la película protagonizada por Billy Bob Thorton. Ni que decir tiene que el producto televisivo superó con creces al cinematográfico. Y no tendría ningún sentido seguir a la familia Taylor en Philadelphia, ver cómo Tim Riggins construye la casa de sus sueños o a los jóvenes Saracen compartiendo otro desayuno. El riesgo de pifia es enorme.

También hace un año que Doug Ellin, responsable de Entourage, anunció que habrá un largometraje tras esta última octava temporada, que se ha estrenado hace tres semanas en EEUU. Si la deriva de El séquito ha sido algo errática en los últimos años, hora y media o dos horas seguidas pueden ser insoportables, por muchos buenos momentos que nos hayan dado y nos sigan dando Ari Gold, Drama, Turtle, E, Vinnie y sobre todo los cameos de esta serie inclasificable.

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