La elegancia social del recurso

03 de junio 2024 - 00:45

Horrible apuro el que se nos viene encima con eso de una pérdida de memoria que se acrecienta con el paso del tiempo. Problema que se agrava en esas reuniones donde se ve a personas a las que no se trata con frecuencia y a las que no sabes cómo dirigirte porque no caes en su nombre. Es tremendo, pero el drama gordo viene con las presentaciones. Ojú con las presentaciones, te presento a... y aquí un silencio espeso, ominoso, mientras se rebusca por los arcanos del cerebro sin posibilidad alguna de éxito. Hay profesionales de la materia sabiendo salir del embrollo llamando hermano, o campeón, que es término preferido por algún que otro especialista. Son momentos procelosos en los que hay que tirar de oficio para no quedar como Cagancho en Almagro. Qué sofocos se pasan con los dichosos nombres.

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