las dos orillas

José Joaquín León

El etarra literato

EN este país la realidad sobrepasa a la ficción. Y en el País Vasco todavía más. Como puede pasar de todo, pasa lo que ha pasado: que un etarra fugado desde 1985, llamado Joseba Sarrionandia, ha ganado el Premio Euskadi de Literatura, en la modalidad de ensayo en euskera, concedido por el Gobierno vasco del socialista Patxi López. Con estos ingredientes, se podría hacer un esperpento, pero no; es la vida misma, es lo que hay. Aclaremos que la Consejería de Cultura del Gobierno de Patxi López no está de acuerdo con el veredicto del jurado, pero lo acepta. En este país, donde no se cumple ni lo que ordenan los más altos tribunales, lo que dice un jurado de chichinabo, puesto por ellos mismos, se respeta como si fuera una orden de Angela Merkel. Eso sí, el Gobierno vasco de Patxi López ha aclarado que los 18. 000 euros del Premio Euskadi los van a retener y no se lo pagarán al etarra literato. Mandaría huevos, que diría Trillo, sobre todo teniendo en cuenta que Sarrionandia está huido desde 1985. Según fuentes de la Policía, vive en Cuba, a sus anchas, con una identidad falsa.

Eso ya sería el remate del tomate. Que el etarra, desaparecido desde que estaba Felipe González en su primer Gobierno, regresara 26 años después para recibir un premio de manos de Patxi López. Sería como un fantasma etarra que retorna del otro mundo, el de los fugados, para demostrar que él es de verdad y que le metan los dedos en la llaga, o en un ojo, como Mourinho.

Lo mejor de todo esto es que el etarra Sarrionandia ha cumplido las bodas de plata y un año más desde que se cachondea de los que gobiernan en este país, y en el País Vasco, más concretamente. Su fuga ya fue de película. Se escapó de la cárcel de Maturtene oculto en los bafles del grupo musical del cantante Imanol. La hazaña fue glosada en una posterior canción de Kortatu. Y no contento con el vacile que se pegó, pues en este periodo se ha forjado el tipo una excelente carrera literaria.

El jurado que le ha dado el Premio Euskadi de ensayo en euskera se merece otro premio. Manda más que todos los tribunales de este país, pues sus veredictos son acatados y cumplidos, no como los de la inmersión lingüística en Cataluña. Y, según señala ese gran jurado, la obra ganadora, titulada Moroak gara behelaino artean?, va camino de convertirse "en un clásico de la cultura vasca". En fin, que Pío Baroja, dentro de poco, será un papafrita al lado del gran literato etarra fugado, que sólo existe para publicar lo que le sale de la pluma y para ganar premios oficiales.

¿Cómo puede estar fugado, al parecer en Cuba, este intelectual de prestigio durante 26 años? ¿Por qué se hace la vista gorda? Comparado con esto, el caso Faisán parece un juego de niños.

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