La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Los geles macarenos provocan ofendiditos

No hay nada ofensivo, como no lo había en las latas de membrillo o las publicidades donde aparecía el Gran Poder

La Hermandad de la Macarena ha puesto a la venta botes de gel hidroalcohólico con el escudo de la cofradía y las imagen del Señor, la Virgen del Rosario y la Virgen de la Esperanza. A algunos les ha chirriado esta nueva oferta de una corporación que tiene abierto un gran comercio de venta de recuerdos en la basílica y otro temporalmente cerrado en la calle Hernando Colón. La Macarena hace tiempo que explota el filón del turismo (al menos lo era hasta marzo) con apoyo institucional y la bendición eclesiástica. No hay nada extraño en estos botes de gel, ni siquiera se trata de una muestra de mal gusto. En la exposición sobre el Gran Poder que disfrutamos la pasada cuaresma, el comisario Carlos Colón tuvo el acierto de dedicar un apartado a la aparición de la imagen del Señor en calendarios, aviones, publicidades y, cómo no, en las preciosas latas de membrillo. Dios está en todas partes, dijo la santa pensando en el Gran Poder. La Macarena también aparece en cajas de "nata de membrillo", en jabones y otros productos. Como suele ocurrir, nada nuevo bajo el sol, que estos días pega tela por la Avenida, por cierto. En la España de los ofendiditos, Sevilla no es excepción. Y hay quienes han montado en cólera. No se trata de tuiteros desocupados a la búsqueda diaria de una presa a la que cazar, sino de personas serias, solventes y hasta ahora con criterio. Se han ofendido, pero en tiempos acudían al Hiperpaso de dudoso gusto que era Munarco. No dijeron nada cuando apareció una cruz de guía en el escaparate de unos grandes almacenes, ni por supuesto cuando asistíamos a una procesión a la semana. Curiosamente la actual junta de gobierno de la Macarena ha apostado con acierto por no sacar a la Virgen en el 425 aniversario fundacional. No hacía ninguna falta. Y, además, no hubiera sido posible por motivos obvios. No hay nada grave en los botes de gel, que podrán gustar más o menos. Pero no suponen ningún uso inadecuado de imágenes sagradas. ¿No está la Virgen en las carteras, en las carpetas de muchos estudiantes, en los taxis, en los puestos del mercado, en los azulejos de las calles, en los bares, en los talleres de coches y en tantos y tantos sitios? Y, por cierto, hacen bien las cofradías en buscar nuevas vías de ingreso. No sabemos cuándo volverán las subvenciones. Y hay que sobrevivir y seguir cumpliendo los fines caritativos. Algunos dicen que la Macarena funciona como una empresa. ¿Acaso no fichó el Papa Francisco a un director financiero? Se trata de gestionar. Y de tener las manos limpias.

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