La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Los velatorios que perdimos
Gabriel Rufián (ERC) iniciará una serie de actos públicos con líderes de los principales partidos a la izquierda del PSOE que darán comienzo en Madrid el próximo día 18, junto a Emilio Delgado (Más Madrid). En La Sexta anunció Rufián: “Por primera vez, tenemos la oportunidad de conformar o de estar en un espacio, no creado desde Madrid, sino desde las naciones sin Estado… En la calle se está pidiendo un frente… Si no nos ponemos de acuerdo en conjunto, nos matarán por separado”.
Mientras esto se pone en marcha, Vox sigue creciendo. Los extremismos se retroalimentan. Las torpes políticas de pactos del PSOE con Podemos y Sumar, y del PP con Vox, han abierto las puertas a una estrategia de bloques y de muros. Malas noticias. Por supuesto todos los partidos tienen derecho a pactar con quien quieran. Pero que el deterioro y pérdida de credibilidad de los dos partidos mayoritarios abra las puertas a la radicalización y al frentismo es preocupante.
En su presentación de las Memorias de ultratumba de Chateaubriand (Acantilado), lectura que pese a sus casi 3.000 páginas (sin un segundo de aburrimiento) estimo importante por su calidad literaria (“un templo de la muerte erigido a la luz de los recuerdos” según Proust) y por ser una apasionante y en muchos sentidos profética meditación sobre las patologías del poder en el umbral de la modernidad, escribe Marc Fumaroli: “Hasta los años ochenta, incluso en Francia, las Memorias de ultratumba, detestadas por la derecha reaccionaria como una obra peligrosamente liberal, y por todas las izquierdas como la expresión de un punto de vista aristocrático, y por lo tanto reaccionario, sobre el mundo moderno, eran consideradas de común acuerdo por las posiciones extremistas como política y filosóficamente desdeñables”. Fue necesario, escribe, que Europa pasara por los infiernos comunistas, fascistas y nazis, primero, y que viviera la revisión histórica del período del Terror con motivo del bicentenario de la Revolución Francesa y el desplome de la Unión Soviética, para que se abriera definitivamente paso una nueva perspectiva sobre el Terror como inspiración de “los terrores ‘rojos’” y también de “los contraterrores blancos y negros de ferocidad simétrica a la de sus adversarios” del siglo XX. Hay lección en ello.
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