La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Está usted más gordo

Algunos aprovechan el reencuentro para escrutar el físico de su interlocutor tras los días de encierro

Si no se lo han dicho ya, seguro que muchos tardarán poco en escucharlo. No todos tendrán la desdicha de ser sentenciados, porque hay gente que se ha cuidado para no dejar de ser como Petronio, el árbitro de la elegancia. "Estás más gordo". Es el comentario que más se repite en los reencuentros tras el encierro. Incluso sustituye al saludo. Dos se ven de nuevo y se miran el uno a otro como perros olisqueadores hasta que uno desenfunda y hace el comentario sobre los golpes de bimba de más con los que reaparece en sociedad. Te lo dicen hasta quienes también están más gordos, pero no importa. Uno se calla por razón de la buena educación recibida. Hay modalidades caritativas: "Has ganado algo de volumen, ¿no?". Son casi peores. Dan ganas de preguntar dónde exactamente ha ganado uno el volumen. El volumen es mejor dejarlo para la televisión y la radio. Lo bueno de esto es que si eres hombre te lo dicen a la cara, y si se trata de una mujer lo suelen largar por la espalda. Aquí la igualdad no existe. En las percepciones del peso conviene aplicar lo que en los vaivenes de la vida: olvida tan pronto tu éxito como tu fracaso, saca del coco con la misma velocidad los parabienes que las críticas. Hay una modalidad buenista del que le dice al amigo que está más delgado, cuando el amigo sabe perfectamente que no es así. Se trata de un agradador. En Sevilla abundan los agradadores como hay hiperpoblación de aficionados a despellejar en la hoguera de las redes sociales al primer desgraciado que destaca. Sevilla es una ciudad de tóxicos donde casi nadie da la cara y el que la da lo hace para recibir los devaluados aplausos de la cuadrilla de agradadores. El problema de la gente en Sevilla es que no sabe estar sola, paga altos precios por compañías indeseables. En el rebaño encuentran su fuerza, en el negociete montado sin tener ni pajolera idea hallan su santuario y en ser hermano mayor de lo que sea logran su mayor éxito social. Huyan de quienes les digan que están más delgados tras estos días de quietud, angustia y desesperanza. Es mejor quedarse con los que no le dicen nada. O casi con quienes le reprochan que está más grueso. Sevilla es una ciudad de cobardes y de falsos, donde la gran verdad es que casi todo es mentira. Salga corriendo de lo aduladores, de quienes se preocupan por usted con un tono paternalista y, por supuesto, de los aprendices de víboras. El verdadero prestigio no lo da estar más delgado, cobrar comisiones por mediaciones entre empresas y el Ayuntamiento o en robar al amigo del alma. Lo da el saberse quedar en soledad, si es preciso, con tus kilos de más o tu volumen de menos, y aguantar hasta que los falsos dioses sean derribados de sus pedestales. El elogio debilita decía un monstruo de la radio.

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