🌧️ La lluvia acaba de un plumazo con el buen tiempo en Sevilla

Aún recuerdo aquella película de Marco Ferreri, El pisito, donde las preocupaciones de unos jóvenes novios era llegar a fin de mes, casarse y, lo más importante, comprar el pisito. Y qué diferencia con los tiempos que corren. Mi pareja y yo nos casamos con más de 40, tenemos suerte de tener piso y coche -aunque ya con unos años-, hijos, y dentro de lo que cabe estamos bien situados. Sin embargo, la preocupación no es la tópica, sino el ómicron y las restricciones que puede traer. ¿Me caso, no me caso? Mientras deshojo la margarita, hago y deshago mesas, junto a gente del norte con gente del sur, gente de dentro con gente de fuera, amigos con compañeros del trabajo, familiares con amigos, deshago y hago una y otra vez. Como José Luis López Vázquez en aquel clásico del neorrealismo español, todos estamos atrapados por la situación y obligados a hacer lo que no queremos hacer. Resignación. Antonio Florenciano Montesinos

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