José Rodríguez

Sevilla

El centro tenía un precio

Parafraseando el título de este famoso western, cabría decir que en política “el centro tenía un precio”: la muerte. Atraídos por sus cantos de sirena, allí han naufragado todos los partidos que se aventuraron en él: CDS, PDP, PL, UpyD, Ciudadanos, ¿ahora el PP? El centro no es un posicionamiento político, sino únicamente un paripé de calculada ambigüedad para agradar a unos y a otros, escorándose a babor o estribor en función del rédito político que esperen de tales vaivenes, atendiendo a estadísticas sin alma de potenciales votantes.

Pero nuestro refranero es sabio y nunca llueve a gusto de todos. Y si alguien no lo cree, al tiempo. Por ejemplo: Pablo Casado no negociará con independentistas, pero, apelando al buen rollo tolerante y moderadito, no modificará la Ley Orgánica del Régimen Electoral General para que un voto en Cataluña no valga como el de cinco gaditanos, con lo que seguiremos a merced de unos pocos diputados con lacitos amarillos o incapaces de condenar expresamente la barbarie etarra.

Muchos no comulgamos con las ruedas de molino del PP, pero advertimos la necesidad de que cambie su singladura, recuperando sin complejos, sin ambigüedades ni medias tintas, aquellos valores de su momento fundacional como el derecho a la vida, siendo ésta la única posibilidad de alcanzar pactos de gobernabilidad con Vox, sin irse a pique en la ciénaga del centrismo sin convicciones, sin chicha ni limoná. 

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