La legislatura catalana se acaba en el vacío

Editorial

PP y Cs meditan ir juntos a las elecciones catalanas, pero deben estudiar con acierto lo sucedido en Galicia, donde fueron separados, y el País Vasco

18 de agosto 2020 - 02:31

La legislatura en el Parlamento de Cataluña va llegando a su final. Nunca un Gobierno y una Cámara dieron para tan poco. El presidente Quim Torra espera a la fecha del 17 de septiembre, cuando el Tribunal Supremo celebre la vista sobre el recurso contra su inhabilitación. Difícilmente lo ganará, puesto que él mismo se inculpó en el juicio celebrado en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Disolverá al ser inhabilitado o un poco antes, de tal modo que la convocatoria no se vea afectada por una nulidad. Así que los comicios se celebrarán a lo largo del otoño. Ha sido un vacío de casi tres años en los que ninguno de los dos partidos gobernantes ha sabido deshacer un conflicto que ha mantenido a la comunidad paralizada durante todo este tiempo. El Parlamento ha estado buena parte de la legislatura sin actividad, sólo se ha aprobado un Presupuesto, el Gobierno catalán ha sido una coalición rota de facto en la que los consejeros de ERC y Puigdemont casi ni se hablan. Basten como ejemplos del desaguisado que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, no informaba a ERC de los confinamientos parciales que se han ido estableciendo y que Cataluña no ha contado con un responsable político de Salud Pública hasta hace sólo unas semanas. Torra ha ejercido, tal como anunció, de vicario de Carles Puigdemont, que vuelve a presentar lista electoral. ERC, fiel a la personalidad de su líder, Oriol Junqueras, apostaba por dejar las estrategias unilaterales, pero se ha quedado en nada. Sin un ápice de valentía, Esquerra ha estado condicionada por las estrategias del fugado de Bruselas. Sin embargo, lo que vienen indicando los sondeos es un debilitamiento de los partidos constitucionalistas, en especial de Ciudadanos y del PP. El bloque que forman junto al PSC sacaría menos escaños que en diciembre de 2017, cuando una participación masiva de catalanes dio la mayoría relativa a Inés Arrimadas. Ciudadanos no volverá a repetir ese éxito, por lo que entra en lógica que este partido y el PP se estén planteando acudir juntos a las elecciones. No siempre la unión hace la fuerza. Ambos partidos deben estudiar muy bien lo sucedido en Galicia, donde no fueron juntos, y en el País Vasco.

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